29 de febrero de 2008

ALZO ZERO: Una opción a tener en cuenta

Hace tiempo que compré unas minis en plástico a escala 1/72 de unos Panzergrenadier alemanes y unos soviéticos de Italeri. El objetivo era probar un reglamento para Segunda Guerra Mundial, Section d'Assault, de la prestigiosa revista francesa Vae Victis, que finalmente deseché porque no acabó de convencerme del todo. Además, por aquel entonces (hace ya unos pocos años) comencé a jugar otros períodos con la gente de Estandarte, el magnífico Club del que me considero a estas alturas, y aunque no gane una batalla, miembro. Sin embargo, hace unas semanas estaba revisando lo que tenía por ahí "arrumbao" (o sea, en cualquier lado sin hacerle caso) las localicé de nuevo, y en ellas venía en la caja la referencia a ALZO ZERO, lo que parecía ser un reglamento para las miniaturas de ITALERI. En fín, comencé a recabar información acerca de ello, y encontré la página web, en italiano y en inglés, donde se puede descargar el reglamento y demás utilidades en PDF. Además en un número de Wargames Illustrated (nº 209 de febrero de 2005) se hacía referencia a estas reglas, que son de tipo escaramuza, a escala 1:1. Todo ello ha hecho que me interesase por él y lo descargara. Las posibilidades son bastante interesantes. No se trata de un juego largo, ya que al ser de escala pelotón, con pocas minis y unos cuantos vehículos se puede hacer una buena partidilla. Lo curioso del asunto es que ¡¡la iniciativa se juega a base de cartas!! con una serie de números y signos que representan las diferentes órdenes que se dan a las unidades y la prioridad. Por lo demás, no he encontrado grandes desatinos. También se juega con dado de 10 caras y tiene contemplad la moral de las unidades y su cohesión.
La verdad es que cuando vi el tema de las cartas, que quedé un poco "erizado", pero si se le da una oportunidad, no es mal reglamento. Me está gustando el planteamiento y para pasar un ratillo entretenido no está mal. Se le puede tener en cuenta para hacer alguna cosa. Además lo de las cartas es solo para establecer las iniciativas o el orden de actuación de las unidades de los distintos bandos. No está mal. A su favor, un sistema sencillo y con pocas minis, muy jugable. En su contra, escasa difusión y que el sistema no permite tener tropas escondidas (hmmmm...)
Bueno, lo probaré a ver que pasa.

Un saludo a todos.

27 de febrero de 2008

Plastic Soldier Review

El otro día, mirando cosillas en la red, me encontré con una curiosa y extremadamente útil página. Se trata de Plastic Soldier Review, que trata acerca de las diferentes marcas de soldados de 1/72 en plástico. Si, aquellos soldaditos con los que muchos de nosotros nos iniciamos en el mundillo de la miniatura y del juego de guerra. Ha sido especialmente grato localizar la referencia a aquellos alemanes chaparros de Matchbox, de los cuales aún conservo algunos, o la clásica referencia de Esci de los Panzergrenadier alemanes. Es una muy interesante herramienta para aquel coleccionista o wargamer de cualquier época interesado en esta escala (muy atractiva por el precio que suele presentar, bastante más económico que el plomo), ya que nos permite ver qué miniaturas existen para un determinado período, cómo son, o cuántas van antes de comprar el producto. La verdad es que merece la pena darle un vistazo, aunque sólo sea por nostalgia.
La web está actualizada constantemente y muestra las novedades que se lanzan al mercado en esta categoría. Realmente interesante...
Os dejo con unos Granaderos de Italeri (antigua referencia de Esci) que he ido pintando hace poco, para hacer un experimento que tengo en mente, a ver si me sale. La verdad es que he vuelto un poquillo a cuando era chaval, recuperando estas minis que tenía abandonadas.

18 de febrero de 2008

De nuevo en marcha: Monte Cassino y Un día de cólera

Ha pasado un cierto tiempo desde la última vez que escribí aquí. Diversos azares de la vida me han mantenido un tanto alejado de la escena de nuestro blog, pero ya estoy de vuelta.

Terminé de leer el libro de Monte Cassino de Matthew Parker, que resultó escalofriante. La tenaz resistencia de los paracaidistas germanos frente a los ataques de las divisiones aliadas, o las miserias de la guerra que atenazan a uno y otro bando por igual, o la deplorable actuación de las tropas irregulares argelinas del ejército francés, que empaña la bravura de sus actuaciones militares son algunos de los hilos conductores del ensayo, que recomiendo como lectura para conocer una campaña extenuante para los aliados y a todas luces extremadamente dura para ambos bandos. Es de destacar la parte que narra la toma de Cassino, donde se luchaba duramente casa por casa, ¡¡llegando incluso a encontrarse ambos bandos separados por pisos!!, o la resistencia feroz de los Fallschimrjäger en el Hotel Continental, que cerraba el paso del avance aliado. En definitiva, muy buen libro para conocer la dura campaña de los aliados en Italia.

Por otro lado, he leído también Un día de cólera de Arturo Pérez-Reverte y en mi opinión sólo puedo decir que me he emocionado como español que me siento ante la visión de este genial escritor de la jornada del 2 de mayo de 1808. Es de una crudeza explícita. No ahorra detalles a la hora de contar cómo se luchó contra los franceses en las calles de Madrid. Nos muestra en su novela, el carácter del sufrido españolito de a pie, al que no le gusta que le toquen las partes nobles y que reacciona ante una agresión de la única forma que le queda al pobre, con valor, defendiendo con garras y diente lo único que le queda por perder: la vida. La verdad es que es un gran libro, que viene a decir, según mi modesta opinión, que el español (naturalmente, quien quiera suscribirse como tal) siempre tiene que luchar y sufrir y que lo hace sin rechistar y que lo que le falla son los jefes, que no suelen estar a la altura.
Un libro muy recomendable, en la línea agresiva de Pérez-Reverte, que me recuerda en cierto modo a la crudeza de El Húsar y a la visión desesperanzada pero valerosa de Alatriste, sobre todo del último título (Corsarios de Levante).
Me quedo con el personaje de Daoiz, que pese a saber que no conduce más que a la muerte su acción en el parque de artillería de Monteleón , no le queda más que batirse, como al Quevedo de las novelas de Alatriste.
En fin, se impone un viajecillo a Madrid con el plano que trae el libro a dar un paseo por los lugares que narra la novela.