30 de octubre de 2008

Marengo (2ª Parte - Fotos de la batalla)

La segunda parte de la narración de nuestra personal batalla de Marengo son algunas de las fotos que hicimos durante la simulación. Principalmente son vistas desde el lado austríaco, desde donde me encontraba, pero creo que reflejan bastante el panorama. Ahí van, pues.


En esta toma, podemos ver cómo las tropas austríacas, formadas en columnas, comienzan a atravesar el Bormida, a la derecha y por carretera la infantería de línea, que primero debía ocupar sus posiciones, y a la izquierda, los granaderos, que más tarde formarían la reserva. Al fondo se observan cómo las tropas que ya han cruzado continúan su avance hacia la zona de Marengo.

Ott anima a sus hombres a avanzar por el camino para ir procediendo a cruzar el río y ocupar sus posiciones a la izquierda de nuestro despliegue. Tras la infantería viene la caballería, también dispuesta a desplegarse en apoyo de los infantes y baterías.


Previamente, Zack - Javi había cruzado sus húngaros y su caballería en dirección derecha, en apoyo de Manolo. Su caballería e infantería sortea los farragosos campos de cultivo, ya en nuestro poder y se dirije al extremo derecho para apoderarse del vado sobre el Fontenone. Al fondo, Marengo, aún en manos francesas.

Visto desde el lado francés, las tropas napoleónicas comienzan su repliegue sobre Marengo, encajando las primeras bajas recibidas en los duros combates previos. Ya hay tropas con marcadores en rojo y huyendo. Las cosas no pintaban demasiado bien para los "muchachos revolucionarios" por el momento. No mejorarán después...


No, la verdad es que no me gustaría haber estado en esta ocasión en el pellejo de los franceses. En esta foto, Marengo ya se encuentra en nuestro poder, con un regimiento de infantería ligera y una batería ocupándolo. Además, mi infantería ya ha atravesado el Fontenone y se está organizando buscando establecer la linea de defensa o ataque en el eje de la carretera. La infantería francesa busca la protección de los cultivos, que pronto se demostraría insuficiente. Se consolidaba el centro, mientras que la izquierda, a cargo de Ott - Vicente, progresaba del mismo modo, afianzando también ese flanco. El cerco se cerraba...

Napoleón - Frank y Victor - Jose no veían las cosas muy claras y pedían el criterio de nuestro paciente árbitro. Aparentemente están en serios aprietos, diría yo.

La salomónica decisión del árbitro es inapelable. No hay más que hablar, ¡ea! El manda en este caso.

La situación el el campo francés se hace insostenible. En la foto se observa cómo el centro austríaco avanza hacia los desorganizados franceses que se repliegan hacia San Giuliano, acosados por las baterías y la amenaza de la infantería que se dirije decidida hacia ellos. Al fondo, la división de Vicente avanza hacia los cultivos también con intenciones poco amables hacia los franceses que allí se encuentran. Aquí estaba ya todo dicho. Pronto llegaría la rendición de Napoleón. Esta vez la victoria era nuestra. Bravo!!

27 de octubre de 2008

Marengo 1800. El prematuro ocaso de Napoleón y la inaguración del Club (1ª Parte - Relato)


Como comentábamos en la anterior entrada, la inauguración de nuestra nueva sede tenía que celebrarse como correspondía, con una buena batalla, y en este caso, se escogió Marengo, la batalla en la que Napoleón fue sorprendido y a punto estuvo de perder el bicornio por el camino.

En fin, el pasado sábado 25 de octubre nos juntamos casi todos (con la lamentable ausencia de nuestro compañero José luis) para dar comienzo a una nueva etapa de nuestro club. El local cumple por el momento todas nuestras necesidades y, pese a que aún le falta una manita de pintura, es idóneo para celebrar nuestras recreaciones. El esfuerzo de todos ha hecho posible que comencemos esta nueva etapa con mucha ilusión y amplias espectativas por parte de todos.

Con todo ello, y en el mejor de los ambientes, comenzamos con la primera batalla celebrada en nuestra nueva sede: Marengo.

En esta ocasión, me tocó en suerte llevar a los austríacos, cosa que por otra parte anhelaba ya que, aunque perdieron esta batalla, es un ejército que me gusta bastante y me he pegado el currazo de pintar contrarreloj todas las miniaturas que he podido, como habreis visto si sois habituales de este blog. Para más inri, llevaba al comandante en jefe, Melas. ¡Vaya responsabilidad!. Bueno, me dije, ¡a ello!. Y dió comienzo la batalla...

Nuestro plan era sencillo y no muy alejado del real. Manolo entraría en vanguardia con la división de Reilly, con las tropas ligeras y la caballería, controlando en la medida de lo posible los sembrados y granjas más próximos y con el principal objetivo de hostigar a los franceses que se encontrasen en las inmediaciones. En principio, era una división de la que esperábamos que pronto se viese en aprietos...

Seguidamente, se encargó de cruzar, sin demasiados problemas la verdad, la división de Zack, dirigida en esta ocasión por Javi, que se encargó de apoyar el avance de Manolo y de tomar posiciones cerca del vado más a nuestra derecha. La idea era consolidar nuestra derecha y asegurar el flanco derecho, de donde esperábamos contraataques intensos. Esta división estaba compuesta por Húngaros (unos tíos bragados de verdad, además de ser los que pinté yo ultimamente), infantería ligera y caballería (húsares y dragones).

Una vez en el otro lado del Bormida la división de Zack, comencé yo a cruzar la mia, a cargo de Melas, el comandante en jefe, con cuatro regimientos de infantería de línea, tres de granaderos alemanes además de un considerable número de baterías, aunque de calibre reducido. Mi caballería pronto sufrió las imposiciones del árbitro, quien me obligó a desplazar estas unidades montadas a buscar un hipotético contingente francés que venía por nuestra derecha. En la realidad fué así. La caballería de Melas se desplazó del campo de batalla para atajar un posible ataque de flanco francés que nunca se produjo. ¿Error de los exploradores? ¿Un bulo o maniobra de espías?. Vaya usted a saber. Lo cierto es que de golpe y porrazo me desapareció toda mi caballería sin dejar rastro. En fin, qué le vamos a hacer. Avanzaremos sólo con la infantería, pensé. Si el árbitro lo decide así, por algo será, ¡vaya!.

Mi objetivo iba a ser principalmente controlar el centro en la medida de lo posible, en función de la resistencia que encontrara. Las tropas con las que contaba para ello eran más que suficientes en mi opinión: una primera linea de choque de infantería de línea de moral C (media), para provocar bajas y ablandar de algún modo a lo que suponía que me encontraría delante; junto a ella, baterías ligeras, que avanzarían junto a esta para ir disparando en cuanto estuviesen a rango favorable. Por último, contaba con los granaderos, tipos duros (moral B) con los que pretendía rematar el trabajo de los infantes. ¡Qué sorpresa me llevaría después!.

En fin, con este planteamiento crucé el Bormida sin ningún tipo de problema, avanzando tranquilamente por la carretera hacia Marengo sin resistencia alguna por parte de los franceses.

Por último, comenzó a avanzar Vicente con la división de Ott, una unidad mixta de infantería y caballería, con el objetivo de cubrir el flanco izquierdo y tratar de avanzar lo más posible por este lado, para presionar luego después si fuese necesario hacia el centro. Tampoco encontró gran resistencia a su avance, la verdad.

Nuestro principal problema iba a ser el evitar el embotellamiento tras el cruce del río. ¡¡Mucha tropa para tan poco espacio disponible!!. Sin embargo, nos sorprendimos un tanto al ver que las unidades francesas, lejos de realizar ataques de contención, abandonaban sus posiciones, dejándonos prácticamente campo libre para el avance. La verdad es que esperaba encontrar más ataques destinados a frenarnos antes del puente frente a Marengo. Quizá eso nos hubiera desorganizado un poco, lo suficiente como para obligarnos a frenar y dar tiempo a las tropas de Dessaix. Ante nuestro ojos, la resistencia de la división de Victor, comandada por mi amigo Jose, se esfumaba.

Ello nos permitió dos cosas a mi modo de ver. Primera, permitió la toma de Marengo apenas sin pérdidas, lo cual ya nos otorgaba un tanto de victoria. Y segunda, nos dió tiempo perfectamente a cruzar el Fontenone por otros lugares sin excesiva pérdida de tiempo y tras ello, organizarnos en líneas de defensa. Concretamente en mi caso, establecí una perfecta línea en torno a un pueblo a la izquierda de Marengo, donde posicioné uno de los regimientos de granaderos y una batería, sobre la carretera y con Marengo a mi derecha, ocupado por las tropas de Manolo. Allí pretendíamos afrontar la segunda parte de la batalla, que hasta el momento nos había salido bordada, y que consistía en esperar a ver cómo reaccionaba el contraataque francés.

Me da la impresión de que esa tarde los franceses no estuvieron del todo finos, ya que la llegada de las temidas tropas de Dessaix quedó bastante diluída. Las posiciones francesas estaban bastante desorganizadas y era difícil establecer un buen contraataque. No se coordinaron correctamente, creo yo. Pienso que el fallo fue el dejarnos avanzar tranquilamente, ya que nos dejaron obtener terreno, que era precisamente lo que necesitábamos para desplegar nuestro principal potencial, que era la artillería, con la cual bombardeamos sin piedad sus posiciones, mientras avanzávamos con la infantería, desalojando los focos de resistencia aislados. ¡¡Bueno, esta vez me tocó ganar a mí y me alegro de verdad!!.

Finalmente, y para gran desconsuelo de Juan, Napoleón se rindió ante la imposibilidad de remontar la batalla y tiró la toalla. Habíamos cambiado el rumbo de la batalla de Marengo. Austria había vencido. Controlábamos el campo, Marengo y los pueblos de los alrededores. Lo más interesante fue que, en conjunto, apenas habíamos sufrido bajas. Vicente y yo nos sonreimos muy contentos, ya que hacía ya un tiempo que no probábamos las mieles de la victoria...

Fue una interesante batalla, en la que he podido comprobar como cada vez más, y batalla tras batalla, voy aprendiendo más táctica. Cada vez veo más claras las cosas, qué hacer en cada momento, y eso personalmente me satisface mucho.

Además, para la batalla inaugural se contó con mis figuras de austríacos, que he ido pintando a toda prisa estas semanas para que apareciesen en ella y que habreis visto en anteriores entradas, con lo que la satisfacción fue doble.

Como nota anecdótica, he de decir que sucedieron cosas como las que se podrían dar en una verdadera batalla. Mea culpa. Declaré un disparo de batería sobre una unidad de caballería que se aproximaba a nuestras posiciones, pensando que se trataba del enemigo. Sin embargo, al disparar me di cuenta que era una unidad de Javi, y que el enemigo le venía a él por detrás. ¡Vaya pifia!. Menos mal que el disparo era a larga distancia y afortunadamente se salvó. ¡Ufff!. Casi tenemos un caso de fuego amigo, jejeje...

Bueno, pasamos una buena tarde (unos más que otros) en muy buena compañia, con los amigos, plomo, papas fritas, kikos y algún cubatilla que otro. La próxima, Guerra de los Treinta Años, auspiciada por nuestro amigo Frank (aún recuerdo la magistral orquestación de Pavía).



17 de octubre de 2008

Batalla de Inauguración: Marengo 1800




Pues sí, parece que esto marcha.


El próximo sábado 25 vamos a celebrar la partida de inauguración de la nueva sede del Club Estandarte en Onil. En un principio habíamos pensado en repetir la segunda batalla de Castalla ya que tuvo lugar muy cerca de este pueblo. Pero probablemente vayamos a repetirla cuando se repitan las celebraciones de dicha batalla uno de estos años. Así que en su lugar se ha seleccionado la Batalla de Marengo que aconteció en Italia el 14 de junio de 1800.


La batalla de Marengo es famosa por varias cosas. La primera porque Napoleón fue tomado por sorpresa, algo totalmente único. La segunda porque fue salvado de la derrota por la oportuna llegada del general Desaix al comienzo de la tarde. Se cuenta que al llegar vio a Napoleón organizando la retirada, y tras ver el panorama dijo: Esta batalla está perdida, pero aun hay tiempo para ganar otra - y se lanzó al contraataque al frente de sus tropas. Así alcanzó la gloria, em ambos sentidos, porque fue el verdadero vencedor de Marengo y porque murió durante el combate. Lo cual le vino muy bien a Napoleón pues no tuvo que compartir los laureles con un vivo, sino con su espíritu.


Pero hay otra cosa que Napoleón no compartió con el malogrado Desaix, y esta fue la cena. La tercera cosa por la que es famosa esta batalla es por ser el origen de la receta "Pollo a la Marengo". Durante el combate Napoleón no tuvo tiempo de probar bocado (lo que nos da una idea de como debieron de irle las cosas). Para colmo de males su cocina de campaña con sus provisiones fue destruida. Así que tras derrotar a los austriacos y lamentar la perdida de Desaix, al Primer Consul de la France le estaban sonando las tripas y eso no era muy heroico que digamos. Napoleón le urgió a su cocinero, Monsieur Durand, para que pusiera remedio a la situación. Durand probablemente envió a los mamelucos a requisar cualquier cosa que hubiera en las granjas de alrededor y éstos encontraron: Unas gallinas, algo de pan, mantequilla, huevos, tomates, champiñones, cangrejos, vino blanco de la zona y aceite. No era mucho, pero Durand era un tipo con imaginación y haciendo de la necesidad virtud, se puso a cocinar. Se cuenta que Durand también perdió los utensilios de cocina y se vió obligado a utilizar un sable de un mameluco para cortar las aves. La receta, según el estupendo blog de Apicius, parece ser que es la siguiente:


Saltear el pollo con aceite y mantequilla por mitad. Mojarlo con un decilitro de vino blanco, agregar una docena de cabezas de champiñón frescos salteados en aceite. Una punta de ajo, un decilitro y medio de salsa media glasa con unas cucharadas de salsa de tomate. Disponer el pollo en una fuente y cubrirlo con la salsa y los champiñones. Rodearlo con pedazos de pan fritos y cortados en forma de corazón, cuatro huevos fritos y cuatro cangrejos cocidos en un caldo corto; espolvorear la superficie con perejil picado.


Doy fe que es un plato bastante sabroso, pero supongo que a Napoleón le tuvo que saber mucho mejor. No en vano acababa de ganar la victoria que le daría toda Italia y que con el tiempo le llevaría a ser emperador.

10 de octubre de 2008

Austríacos. Primeras unidades




Ya he comenzado a pintar mis primeras unidades de austríacos de época napoleónica, centrados principalmente en la campaña de 1809. He decidido comenzar organizando un par de divisiones de infantería, para poco a poco ir añadiendo caballería u otras unidades. Por el momento, cuento con tres regimientos de austríacos con casco y penacho, así como un regimiento de húngaros, con pantalón azul y chacó. Por pintar aún me quedan unas cuantas unidades más, como dos regimientos más de austríacos con casco, uno de granaderos austríacos, uno de Jäger (infantería ligera o cazadores), con el característico Korsehut( sombrero corso), y un regimiento austríaco, pero éste con chacó, posterior a 1809. Todo ello conforma el núcleo para dos divisiones de infantería, a las que próximamente tengo en mente añadir las baterías, mandos, Grenzer (o tropas fronterizas) y milicias. 



En esta imagen teneis dos regimientos de infantería austríaca, el nº 9  Czartoryski (valón), con cuellos y bocamangas en verde, de Old Glory, y el nº8 Archiduque Luis, con cuellos y bocamangas rojas, de la casa española Fantassin (hoy Warmodelling).  Entre ambos hay una ligera diferencia de escala, siendo levemente más pequeños los de Old Glory, pero con una expresividad y un detalle más acentuado, aunque la solidez de las miniaturas de Fantassin me guste más.




En esta otra imagen, encontramos al mismo regimiento nº 8 junto al regimiento nº 55 Reuss-Greitz, de cuellos y bocamangas en azul, tambien de Fantassin, con una preciosa figura del oficial con abrigo gris animando a sus soldados.



Aquí aparece el primer regimiento que he pintado de húngaros, realmente precioso. Lo he nombrado como el IR nº 2 Archiduque Fernando. Muy bonito el contraste entre pantalón azul y chaqueta blanca. Estas unidades están cubiertas con chacó y destacaría la excelente factura de la figura del gastador o Zimmerman, con su mandil de cuero y el hacha.


Bueno, pronto espero disponer de tiempo para darle un nuevo empuje a estas unidades, a ver si podemos organizar alguna batalla de este período, que aún no he jugado. Por el momento me estoy informando de las batallas de Eckmhül, Raab, Sacile y otras, englobadas en la ofensiva austríaca contra Napoleón en los territorios invadidos como Italia Polonia o Baviera. Muy interesante, si señor.


5 de octubre de 2008

ESTANDARTE toma un nuevo rumbo

Como club, llevamos muchos años funcionando de forma "casera", y nunca mejor dicho, es decir, organizábamos una batalla y la llevábamos a cabo en casa de fulano o mengano. Sin embargo, el club crece, y cada vez resulta más complicado reunir a tanta gente para una sola batalla. Además, el paso siguiente es constituirnos como asociación, porque estamos en expansión, porque juntos podemos hacer grandes cosas, creo. Somos bastantes ya como para poder organizarnos y creo que el primer paso ya está dado: yá tenemos sede social.
Por el momento es un local con muchísimas posibilidades, que nos va a permitir el organizar varias partidas a la vez, tener material allí para uso de los socios y poder acudir a nuestra "casa" cuando tengamos un hueco para poder juntarnos y montar alguna cosa. Eso nos da mucha capacidad de organizar cosas. En fin, comprendereis que esté ilusionado... Nos vamos a convertir en un verdadero CLUB y eso no pasa todos los días. Me da la impresión de estar metido en algo muy importante y que nos llevará a muy buen puerto.
En fin, ánimo a todos mis compañeros y vamos a hacer todo lo posible por sacar adelante esta magnífica idea que nos une. Seremos un gran club. Estoy seguro.