25 de noviembre de 2008

Lutter 1626. ¡¡¡La que me cayó encima!!!

El pasado sábado 22 de noviembre celebramos en el club la simulación de la batalla de Lutter (1626), como vimos en una entrada anterior. Se trata de un período no demasiado explotado en el club. Sin embargo, la Guerra de los Treinta años puede volver a aparecer próximamente entre nuestras batallas, ya que nos dejó un sabor de boca bastante bueno. Bonitas miniaturas, fuertes unidades y caballería muy versátil hacen de este conflicto atractivo para representarlo aquí.

En lo tocante a la batalla, en esta ocasión, me tocó en suerte ir con los daneses, con el a priori bando perdedor, o al menos el que en principio peor lo tenía. La cuestión es que el plan inicial me situaba a mí a cargo de las tropas de Fuchs, en el ala derecha de nuestro despliegue, cerca de una población, Nauen, ocupada por nuestras tropas, con un regimiento de escoceses (en la foto) y una batería pesada defendiéndola.
Escoceses en Nauen
La idea inicial era establecer una linea entre esta población y el bosque que quedaba a mi derecha, donde habíamos situado en oculto un par de regimientos de dragones desmontados, que actuaría como infantería ligera, protegiéndome el flanco de posibles escaramuceadores católicos.

En el centro de nuestras posiciones se situaba Juan, con las tropas mercenarias, que tuvieron al parecer una actuación estelar en una batalla previa contra la avanzadilla del bando católico, que nos otorgó ciertas ventajas de posición inicial. Además, se le otorgó el mando de la reserva de nuestro ejército, con el fin de que actuara allá donde más falta hiciera.

Al ala izquierda y al otro lado de un río, se situaba José Luis, con las tropas del rey Christian VI, que trataría de cruzar y atacar por el flanco a los católicos.

Con los planes trazados, dió comienzo la batalla.

Desde los primeros turnos ya se vio bastante claro por donde venía el principal ataque de los chicos de Tilly. Los tercios católicos se dirigían prestos hacia Nauen y hacia mis posiciones, por lo que me apresuré a situar en posición de disparo a mis unidades, dos regimientos o batallas (foto) de infantería de élite y una batería media (poco eficaces en esta época, la verdad) a la derecha de la población; tres regimientos de milicias en disposición de entrar en la población para mantenerla en la medida de lo posible en nuestras manos; y la caballería, compuesta por reiters (foto), arcabuceros y guardia, en segunda fila, dispuesta para tapar los huecos que, sin duda, se producirían.
Batalla Protestante
Reiters
Lamentablemente para mí, vi como toda posibilidad de que mis compañeros me auxiliaran se disipaba. Pronto vi que me encontraba solo y que Juan y José Luis tendrían bastante con aguantar lo suyo. Así pues, me dispuse a defenderme de los tercios imperiales lo mejor que pudiese.

Tercio imperial
En otras ocasiones procuro darme buena cuenta de lo que sucede en los otros frentes de combate de la batalla, sin embargo, reconozco que en esta no tuve tiempo material de ver qué sucedía más allá de mis líneas, ya que pronto me vi inmerso en duros combates contra la vanguardia católica, que atacaba mis posiciones con ahínco. Frente a mí y en un estrecho frente de batalla, me vi envuelto en fiero combate contra los tercios de Manolo, que venía con intenciones poco amables, y contra los tercios de Rafael, que pretendían desalojarme de Nauen de modo expeditivo. Además, y para que no me aburriese, pronto vi implicada también a mi caballería, que pretendía guardar a modo de reserva, contra los jinetes de Vicente, que igualmente quería hacerme picadillo (luego somos todos muy amigos, pero la guerra es la guerra, señores). Ante ello, comencé a establecer un fuego continuado con mis batallas y artillerías, sabiendo que mientras mantuviese una cierta distancia con los tercios, la ventaja era mía al disparo. Pero pronto llegaron los problemas...

La guardia de élite resultó ser un poco melíflua, ya que en uno de los embites imperiales, uno de los dos regimientos en posición de combate salió huyendo a toda velocidad, poniendo tierra de por medio y dejando un escandaloso hueco en nuestra línea defensiva. La verdad es que viendo lo que se avecinaba, no sería de extrañar que más de uno saliera por pies en la realidad. Ello me obligaba a reformar la defensa y poner a trabajar a los jinetes, que prestamente cubrieron la retirada de la guardia, encarándose a los tercios y cerrándoles el paso.

Mientras ésto sucedía, en Nauen los escoceses sufrían el ataque de la infantería de Rafa, manteniendo por el momento la posición con dignidad y coraje, disparando sin cesar sobre las tropas atacantes y causando bajas entre ellas. La batería allí instalada hacía también su trabajo, a sabiendas que pronto serían rebasados por los atacantes. No obstante la tenacidad era la única baza que me quedaba en esta batalla, así que me dispuse a la defensa.

Tras una serie de primeros ataques, las bajas sufridas por los escoceses fueron demasiadas y les obligaron a replegarse y huir, abandonando la población, mientras que la batería se defendía resueltamente frente al ataque, aguantando lo posible. El hueco dejado por los escoceses fue prontamente ocupado por la milicia, que estaba preparada para tal contingencia. Gracias a su actuación, conseguimos frenar el avance imperial, disparando y retirándolos para evitar el cuerpo a cuerpo.


Los católicos toman NauenAnte tamaña ofensiva, mi reacción fue la de intentar reestablecer una línea defensiva tras Nauen. Mientras recuperaba a la tocada infantería, mi caballería comenzó a atacar a los tercios mediante cargas de caracola, es decir, avanzar hasta distancia de tiro de pistola o arcabuz, disparar y volver grupas a las posiciones iniciales, consiguiendo una serie de éxitos notables, destruyendo incluso alguno de los tercios atacantes, para gran desmoralización de los adversarios, que me veían ya hecho trizas. Ello me daba un respiro interesante. Sin embargo, lo que sí me supuso un verdadero alivio para mis castigadas posiciones fue la inesperada llegada de una serie de refuerzos en mi zona, que contribuyó a nivelar ligeramente, o al menos, darme alguna opción de mejor defensa. Para no alargarme demasiado, sólo queda decir que con todo ello, esa tarde peleé mucho y, creo, bien. No ganamos finalmente, porque el ataque fue demasiado arrollador y nuestro despliegue no pudo hacer frente de modo eficaz a los ataques, pero no se lo dejamos fácil. Sufrieron lo suyo para obtener la victoria y, a pesar de la derrota, el buen sabor de boca que me quedó no fue producido por el ron con coca-cola, sino por el saber que lo hice bien. He aprendido en esta batalla. Luché hasta que no pude aguantar las posiciones más. Ataqué con todo. No gané, pero creo que sí me he llevado algo bueno de Lutter. Supongo que Fuchs moriría junto a sus tropas, o quizás fuese capturado, pero de cualquier modo, lo hizo con dignidad.Creo que me he ganado los galones en Lutter, y por ello estoy contento.

Para el próximo mes de diciembre nos volveremos a ver las caras en una batalla antológica de la Guerra Civil Americana: Gettysburg (1º al 3 de julio de 1863), una batalla orquestada por Manolo, de un día entero de duración, que promete mucho. Los bandos ya están dispuestos y ya empezamos a preparar los planes. Por el bando Confederado estarán Juan como Lee, Frank, José Luis y Vicent, mientras que en la Unión se encontrará Javi como Meade, junto a Manuel, Jose y yo de generales del norte...

15 de noviembre de 2008

Ultimas unidades de británicos de la Guerra de Independencia


Lamentablemente, estoy pasando por un momento en el que voy excesivamente ocupado. Por ello, mis entradas en el blog han sido más bien escasas, y dado que paso la mayor parte del día de cara al ordenador, es comprensible que el escaso tiempo libre del que dispongo lo ocupe en otros menesteres. A veces, me resulta un poco costoso enfrentarme de nuevo a la pantalla a altas horas de la noche. En fin. Parece que queda poco de este agobio, y pronto espero estar de nuevo en la brecha. Gracias a mi amigo Manuel, por mantener entradas en el blog.

Bueno. En el mencionado poco tiempo del que dispongo, he ido pintando alguna cosila. Tras haber pintado los austríacos, que tan buen resultado me dieron en Marengo y que pienso ampliar con más infantería, baterías etc..., he echado mano de los restos que me quedaban por pintar, para ir quitándome de enmedio flecos y coletillas sin pintar. Así, he sacado lo que me quedaba de miniaturas de ingleses y he preparado un regimiento de infantería de línea y uno de infantería ligera. Para la infantería de línea me decidí por el esquema de pintura de un regimiento que actuó en España durante la Guerra "del Francés" : el 3º "Old Buffs", con la peculiaridad de llevar el pantalón de color beige, en lugar el clásico blanco. Aquí teneis el resultado:


Bueno, ni que decr tiene que las miniaturas son las de Warmodelling (o Fantassin), estupendas, y además españolas. El oficial es la miniaturas que en origen viene con un paraguas (típico), el cual he eliminado y a quien le he doblado cuidadosamente la mano, para darle una expresión un poquillo más marcial. La verdad es que un regimiento más a mi colección no hará daño y si tiene la particularidad del pantalón, aún más razón para incorporarlo.

También rebusque y saqué miniaturas para hacer un nuevo regimiento de Infantería Ligera, que tampoco sobra:

Bien. Con esto creo que ya liquido todo lo que me quedaba por ahí de infantería inglesa por pintar. Aún tengo una unidad de dragones pesados por acabar, que ya tengo entre manos, así como un precioso tiro de artillería, al que también he empezado a dar pinceladas. Con todo ello, y mientras pido más austríacos, me iré entreteniendo cuando pueda.

Además, tengo también sobre la mesa unidades de romanos republicanos, que también quiero rematar, ya que estoy pensando en preparar la batalla de Magnesia en breve. En fin, pero eso no será hasta que no esté algo entrado el 2009. Espero poneros unas cuantas fotos de estas unidades pronto. Las estoy pintando sin la uniformidad que les imprimí a las primeras legiones que pinté. Cada escudo lo he pintado diferenta, guardando sólo la uniformidad en cascos y penachos, con el fin de reflejar un poco el hecho del armamento personal de los legionarios en los principios de la II Guerra Púnica o durante la guerra contra Pirro.

Pero eso será otra historia, que será contada en otro momento...

12 de noviembre de 2008

Próxima Batalla: Lutter 1626

La próxima batalla del club la celebraremos el 22 de noviembre. Se tratará de la recreación de la batalla de Lutter ocurrida el 27 de agosto de 1626, en plena Guerra de los Treinta Años. Los ejércitos enfrentados fueron las fuerzas del protestante Cristián IV de Dinamarca y las de la Liga Católica. Lutter am Barenberge se sitúa al sur de la localidad moderna de Salzgitter, entonces dentro del Estado del Círculo Imperial de la Baja Sajonia, y ahora en el noroeste de Alemania.

La batalla resultó en una fuerte derrota de las tropas de Cristián IV por las del Emperador Fernando II, lideradas por el general de la Liga Católica Johan Tzerclaes, Conde de Tilly.



Para ampliar, clikear sobre la imagen


Después de la batalla de Lutter, los príncipes del norte de Alemania quitaron su apoyo a Cristián IV. Tres años después se firmaba el Tratado de Lübeck desapareciendo Dinamarca como una gran potencia europea.

Allí nos vemos.