22 de enero de 2009

¿Los Reyes Magos existen?

Es curioso cómo pasan las cosas en esta vida. Cuando yo empezaba con todo esto, hace ya bastante tiempo había una tienda en Alicante, en una calle perpendicular a Benito Pérez Galdós, que tenía la particularidad de tener cosas raras, como juegos de guerra de tablero, miniaturas de plomo, reglamentos para miniaturas ... ¡Qué cosas más raras!. Incluso creo recordar que se llamaba Soldado de Plomo y que acabó trasladándose a lo que hoy es la FNAC, para acabar desapareciendo sin dejar mucho más rastro.

Por aquel entonces, no conocía a nadie con mis mismas inquietudes, pese a que, con el tiempo he descubierto amigos que frecuentaban igualmente la susodicha tienda, ni tampoco estaba tan entusiasmado como lo estoy hoy por hoy. Sin embargo hubo una cosa que me llamó mucho la atención, y fue que tenían un juego de tablero llamado AMBUSH!, que tenía la particularidad de jugarse en solitario, es decir, el propio sistema de juego generaba los enemigos, alemanes en este caso, y sus acciones en el transcurso del juego. ¡Qué pasada!, pensé yo. Me quedé embobado con sus mapas, sus fichas y su sistema. Las pegas, sin embargo, no eran pocas. En primer lugar, mi poder adquisitivo no era el de una persona adulta, como hoy, vamos que tenía poco dinero, vaya. Además, el juego no era barato, que tenía que ser un gasto muy especial para mi. Por otro lado, el juego estaba, naturalmente, en inglés, y éso entonces era una pega para mi. En fin, ahí se quedó el juego y yo me quedé con el recuerdo de lo que podía haber sido...

Y han pasado los años. Y en alguna ocasión he visto referencias a ese juego en alguna revista especializada, poniéndolo muy bien. Lamentablemente, el juego acabó descatalogado, como es natural y las posibilidades de conseguirlo eran cada vez más remotas.

Un buen día, navegando por ebay y de forma casual, pues en realidad no lo andaba buscando, me apareció el dichoso AMBUSH!, y a un precio más que aceptable. El juego se encontraba en Canadá, pero con portes incluidos me resultaba un precio más que razonable. No lo pensé demasiado. Hice la puja y esperé a ver si resultaba ganador, sin excesivas esperanzas, la verdad, porque el jueguecillo ya me había dado esquinazo en una ocasión. Y mira tú por donde, nadie más pujó por el. No lo podía creer. ¡Después de haber tenido el juego en mis manos, en mi propia ciudad y no haber podido comprarlo, pasan los años y voy y lo compro al Canadá, ni más ni menos!.

El vendedor, muy amable, me informó de los costes de los portes. Por avión, más caro pero más rápido; por tierra, más económico, pero más lento. Como había esperado tanto, lo mismo me daba hoy que dentro de dos meses, y opté por la opción terrestre. Total, aún no me creía que fuese a ser mío. Pensaba quizá que resultaría difícil que desde el Canadá viniera aquí un paquetito relativamente pequeño sin ningún tipo de percance... Además, me hice los cálculos y estimaba que el envío llegaría para finales de enero o comienzos de febrero, en torno a un par de meses, más o menos.

Sin embargo, cual no sería mi sorpresa cuando el dichoso paquetito llegó antes de lo previsto. Concretamente el ¡¡¡5 de enero!!!, de buena mañana (de hecho aún me hallaba en pijama cuando llamó el cartero). ¡Vaya una casualidad!

Cada cual que piense lo que quiera, pero yo comienzo a plantearme una cosa. Estamos contándoles a nuestros niños cuentos chinos en relación a los Reyes Magos, que si te portas bien te traerán juguetes, que si eres malo, ¡ea!, carbón, que hay que echar la carta a la burrita o al paje real(depende costumbre local), y después de todo, ¡¡va a resultar que si que existen!!. Hmmmm, me parece que a partir de ahora, conforme vayan llegando las navidades, ire portándome con un poquito más de decoro, me comeré toda la comida, no dire tacos, etc... Porque me acuerdo de unas miniaturas más chulas que vi en mi juventud y que no pude comprar...

9 de enero de 2009

Algunas imágenes de Invalides

Estas son algunas de las fotos que hice en los Inválidos:

Los cañones franceses del Patio de Armas
Un tanque de la I Guerra Mundial
La tumba de Napoleón en la Iglesia del Domo

Armas de la I Guerra Mundial
Una máquina alemana "Enigma" utilizada durante la II Guerra Mundial para encriptar mensajes.


Un interesante viaje a París

Estas Navidades he estado en París unos días, celebrando la Nochevieja. Entre los muchos lugares emblemáticos de la ciudad que he podido visitar (Palacio de Versalles, Museo del Louvre, Torre Eiffel, etc.), hay uno que me ha sorprendido sobremanera, y eso que tampoco pude visitar tranquilamente. Se trata del Hotel National des Invalides, que alberga el Musée de l'Armée. La página web es www.invalides.org
El edificio en sí es impresionante, sobre todo cuando entras al patio de armas y ves alineados 60 cañones clásicos franceses (de los siglos XVII al XIX). Construido como hospicio, cuartel, convento, hospital y fábrica, constituye una auténtica ciudad para albergar desde finales del siglo XVII a los veteranos de guerra.
Desgraciadamente no pude visitar las salas dedicadas a las armaduras y armas antiguas (siglos XIII-XVII), pero sí la exposición dedicada a las dos Guerras Mundiales, muy didáctica y espectacular, de lo mejor.
Además, como colofón a la visita, en el edificio se integra la Iglesia del Domo, que alberga desde que Luis Felipe de Orleans mandara trasladar el cuerpo desde Santa Elena en 1840, la tumba de Napoleón (inhumado allí en 1861). Es un edificio bastante sobrio, y la tumba ciertamente no es que sea muy preciosa (pero es mi opinión), pero sí es curiosa, ya que se trata de un sarcófago de cuarcita roja que alberga en su interior cinco ataúdes encajados uno dentro de otro (uno de hojalata, otro de caoba, dos de plomo y uno de ébano), vamos que Napoleón no levantaría la cabeza ni aunque quisiera. Además, la iglesia alberga los restos de su hijo conocido como Napoleón II puesto que fue "rey de Roma". También es interesante observar que en el suelo de mármol policromo están inscritas 8 victoras célebres.
Está claro que debo visitar más tranquilamente el Museo, así que ya tengo un motivo (si hacía falta) para volver a París. Espero que sea pronto.