29 de julio de 2009

Tanenberg 1410

Tannenberg 1410
Tras la maratoniana batalla del anterior fin de semana, este pasado sábado 25 de julio celebramos la recreación de la batalla de Tanneberg, la de 1410, también conocida como la batalla de Grünwald. Además, resultaba que era la primera batalla orquestada por el último de nuestros miembros, José Antonio.

La verdad es que a mi me parecía una gran batalla, con poca información fiable del número de tropas implicadas y un tanto difícil para manejarse con tantas unidades. Sin embargo, José Antonio estableció con bastante pericia el cómputo de tropas, lo que permitió una jugabilidad asequible.

Lamentablemente, mi cámara me jugó una mala pasada y no pude realizar fotos. Mea culpa, ¡que le vamos a hacer!.

En esta batalla, me tocó el bando polaco-lituano, que superaba en número a los teutones, si bien no en calidad de tropa, ya que buena parte del ala lituana tenía una calidad de tropa bastante baja. Habían posibilidades, pero había que hacerlo bien. La distribución de tropas recayó del modo siguiente: Vicente llevaría al rey polaco Ladislao II con el centro y derecha polacos. Junto a él estaría yo como el impronunciable Zbigniew de Brzezie, mariscal polaco, al mando de la caballería en el ala izquierda. Los aliados lituanos estaban formados por Jose, en el ala izquierda lituana, Jose Luis en el centro y Manuel con la caballería tártara.

Es una verdadera pena no disponer de fotos ya que se podría comprobar que el campo de batalla era muy extenso, y los movimientos debían calcularse con bastante rapidez, ya que desplazarse de una punta a otra del escenario podía suponer muchos turnos, sobre todo para la infantería. Ello implicaba que las posibilidades de auxilio desde el flanco polaco hacia el lituano iban a ser pocas.

Creo que esta vez seré breve, ya que al no disponer de fotos, puede ser un tostón comentar todos los azares de la batalla si explicación gráfica.

Los teutones desplegaron concentrados a nuestra derecha, al parecer con intenciones de destruir principalmente a los lituanos. Al ver este despliegue pedí permiso a mi comandante en jefe para ir a la carrera a buscar a los teutones, ya que parecía claro que en mi flanco no habría actividad y era mejor apresurarse para auxiliar a los lituanos quienes pronto se vieron implicados en los ataques de los teutones, sufriendo pérdidas importantes.

El hecho de movilizar mis tropas hacia el enemigo produjo que parte de su caballería se dirigiera hacia donde yo avanzaba para cerrarme el paso, así como varias unidades de infantería intentaban controlar el otro área de paso por donde podía penetrar con mis jinetes fuertemente armados. Las tropas de Ladislao (Vicente) comenzaron también a avanzar hacia la zona de conflicto, pero las distancias no perdonaban y su socorro no llegaría a tiempo.

Así, mientras las tropas de Jose luchaban contra los teutones, en un continuo rifirrafe de cargas y contracargas, el centro de José Luís era duramente castigado, a la vez que las monturas ligeras de los tártaros de Manuel intentaban recortar distancias en el recuento de unidades perdidas sin conseguirlo. El auxilio llegaba, pero se estrellaba contra unos muy bien formados cuadros de infantería que repelían con un éxito nefasto para nuestras tropas las cargas de la caballería polaca, que insistía una y otra vez en su empeño por hacer un hueco por donde atravesar las líneas teutonas y coger a los atacantes por la espalda. La otra alternativa de socorro provenía del norte, pero mis jinetes se veían igualmente frenados por la caballería germánica, quienes aprovechando el terreno no permitían que mis refuerzos de caballería coronaran con éxito el ataque...

No se cuántas veces cargué contra esos cuadros dichosos. La fortuna no estuvo de mi parte en esta ocasión, ya que era importante abrir un hueco en esa zona que hubiese dado un respiro a los pobres lituanos, que sucumbían sin remedio. Las lanzas de la infantería teutona se alzaban en fiera estampa contra mis caballeros cargados de armadura que luchában con frenesí, estrellando sus monturas contra el bosque firme de picas. Una bonita estampa, aunque hubiese deseado ver quebrantados a esos infantes valerosos.

Fue una equilibrada batalla (¡Bravo, José Antonio!), dura, áspera en algún momento, en la que la balanza se decantó ora por unos, ora por otros, con estupendas posibilidades de victoria para ambos bandos en determinados momentos, que en esta ocasión trocáronse en humo para los polaco-lituanos, que veíamos cómo el incremento de nuestras bajas hacía que el triunfo se nos alejara con cada carga. El último intento de penetración por parte de Vicente y mía quedó en agua de borrajas, viéndonos frenados mientras la reserva de caballería teutona, al mando de Juan, remataba la faena y nos hacía perder la batalla.

Bueno. La próxima, a finales de agosto, si entre medias del período vacacional (¡Dios, no llegan nunca estas malditas vacaciones!) no hacemos alguna otra cosilla aislada. Ya veremos...

21 de julio de 2009

Una partidilla de domingo

Caudillo Galo

Este pasado domingo, 18 de julio, celebramos lo que en principio podía ser una partidilla de una mañana, entre romanos imperiales y galos.

Nada histórico, sin muchas complicaciones, para pasar el rato. Sin embargo, lo que en principio iba a ser una batalla más, acabó convirtiéndose en una verdadera masacre, algo que creo que adquirió dimensiones épicas y que llegó a ser una pírrica victoria en la que ambos bandos nos dimos una buena tunda.

Se organizó un escenario en el que dos legiones imperiales, con sus respectivos auxiliares, ballistas y caballería se enfrentaban a tres tribus de galos, que presentaban una gran masa de guerreros, junto a carros de guerra, escaramuceadores y caballería. Había mucha tropa allí metida. La cosa prometía una buena batalla.

Por parte romana estaban José Luis (como comandante en jefe), Manolo, Vicente y Frank, mientras que con los galos luchábamos Javi (como caudillo Arverno), Juan, Jóse y yo mismo.

Los puntos fuertes de cada ejército



Legionarios romanos

En el caso de los romanos imperiales, la estrella es la infantería legionaria, cuyo factor de combate es muy alto, lo que las hace superiores a la mayor parte de las tropas de su época, reflejando así su mayor entrenamiento y profesionalidad. Son realmente las unidades más sólidas del ejército romano, tanto para el ataque como para la defensa.
Galos

Para los galos, los protagonistas principales son las masas de guerreros que ansían combatir y lanzarse sobre los romanos. En este escenario, se determinaron dos condiciones para estos bárbaros.

A saber:

a) Si una unidad o grupo de unidades se hallaba a una distancia igual o inferior a 40 cm de una unidad pesada romana, debía tirar un dado. Un resultado de 1 a 5 hacía que la unidad se desmandara y fuese directa a por el enemigo, mientras que un resultado de 6 a 10 permitía que la unidad fuese controlada. Esto se demostraría en algunas ocasiones tanto positivo como negativo a lo largo de la batalla.

b) Para reflejar la impetuosidad de estas tropas, se añadía un +2 a la tirada del dado. Con ello conseguimos que las tropas galas sean ideales para una carga, que puede desbaratar las líneas romanas. Sin embargo este factor no lo poseen cuando defienden, por lo tanto, se prima el ataque con estas tropas. Además, los galos no tienen que hacer una tirada para ver si persiguen a la unidad en huida. Directamente corren a perseguir, situación que se repite mientras ganen los combates y se detienen sólo si son vencidos o empatan un combate.

Curiosamente, este tema surgió en el blog Soldados Viejos, en el que se debatía acerca de la excesiva fuerza de los Warbands en DBMM. Bueno, aquí surgió el caso y parece ser que llegamos a una situación relativamente equilibrada.

La Batalla



despliegue inicial


El despliegue de ambos ejércitos fue como sigue: a la derecha de la foto tenemos a los romanos, quienes desplegaron a su infantería legionaria enteramente en su flanco izquierdo, junto a varias unidades de caballería (vexillationes) y arqueros sirios. Su flanco derecho se encontraba protegido enteramente por las tropas auxiliares y arqueros, junto al resto de la caballería, en un claro flanco de contención.

Por nuestra parte, nuestras tropas estaba repartidas de forma más o menos igualada entre el centro, izquierda y derecha, si bien la parte más importante de nuestra caballería se encontraba concentrada en nuestro flanco izquierdo, junto a un nutrido grupo de arqueros y carros. Para nosotros, esta disposición resultó conveniente, ya que al enfrentarse nuestra izquierda con la derecha romana, compuesta enteramente por auxiliares nos ofrecía la posibilidad de romper sus líneas por este punto con más facilidad. La desventaja era evidente: los romanos intentarían hacer lo mismo desde el otro flanco. Debíamos contenerlos allí mientras golpeábamos contra los auxiliares.

Con todo ya listo, dio comienzo la batalla, que se abría con el avance romano hacia nuestra derecha, mientras que nuestros carros y caballería se aproximaban a los auxiliares a nuestra izquierda. Mis arqueros, que estaban apostados en un bosque cercano, salieron para apoyar el ataque de Juan, para intentar explotar al máximo cualquier oportunidad.
Primeros movimientos

Así comenzaron las primeras escaramuzas en el centro y por nuestro flanco derecho, precediendo al avance de los legionarios. El bosque central fue objeto de disputados combates entre los auxiliares comandados por Frank y los hostigadores galos de Jose y Javi. El desenlace era el esperado. Los romanos se alzarían con el control de la foresta, mientras que nuestros hostigadores se retiraban tras haber frenado ligeramente el avance.
El ataque sobre el bosque

A la prudencia del avance legionario se le contraponía el posicionamiento agresivo de los carros, tanto en el centro como en nuestra izquierda, que comenzaron a hostigar y atacar tanto a legionarios como a los auxiliares. La mayor ventaja la teníamos en el flanco izquierdo, donde teníamos posibilidades de desmoronar la defensa de los auxiliares, a base de cargas de los carros y caballería, sostenidas por las flechas de los arqueros que iban produciendo daños y minaban de modo inexorable la defensa romana. Además, un grupo de mis guerreros se aproximaba con intenciones de reforzar el ataque en ese espacio. Si nuestro flanco derecho aguantaba a los legionarios, el plan podía funcionar...
carga de carros

En el momento en que los legionarios se encontraron a distancia para comenzar a hacer tiradas de control de los guerreros la situación comenzó a degenerar en pequeños combates, con éxito algunos e infructuosos otros, para consternación de Jose, que veía cómo sus guerreros se desmandaban sin control. Con todo ello, conseguimos ir frenando a los romanos, que poco a poco veían cómo se les escapaba el objetivo de tomar el bagaje enemigo. Todo era una pugna por ver quién conseguía romper la defensa del enemigo. Mientras tanto, en mi flanco izquierdo y gracias a las cargas de Juan y a los disparos de los arqueros, los auxiliares que defendían la posición iban dándose a la fuga, dejando un hueco por donde podíamos acceder al bagaje romano.
La brecha

La verdad es que contado así en frío, parece un tanto inmediato, pero la batalla duró cerca de siete horas, que se dice pronto, pero la voluntad de resistir y de vencer estaba ahí, y las posibilidades, tanto para un bando como para otro, eran patentes.

Sin embargo, el desenlace se produjo. Y es que los romanos, viendo que no podían alcanzar nuestro bagaje, vieron la única oportunidad de vencer capturando al caudillo galo, con lo cual comenzaron a rodearle para evitar su huida y comenzaron a atacarle.

La última iniciativa iba a decidir la victoria. Si la obteníamos nosotros, alcanzaríamos el campamento enemigo y ganábamos; pero si la conseguían los romanos, el caudillo caería en combate y la victoria sería suya. Y la fortuna nos sonrió...

Jose saltaba de alegría, ya que había sido duramente castigado por el avance romano. Frank y Manolo se quedaron desolados, sabiendo que podían haber ganado en el último momento, en fin, una pírrica victoria para una dura batalla que yo calificaría de heróica por ambos bandos .

Muy buena jornada, comparable a la memorable batalla de Pavía, en casa de Frank, que también tuvo sus dimensiones épicas.

15 de julio de 2009

Juliano refuerza su ejército

El césar Juliano ya puede contar con nuevas unidades para su ejército. Se trata de Auxilia Palatina, unidades de infantería creadas por Constantino en el 325 d.C., que se organizan como cohortes integradas por auxiliares, cuyos nombres conocemos gracias a las fuentes antiguas.
Aquí presento a los Cornuti y a los Brachiati, que forman una sola unidad a efectos de combate.


De esta forma, va tomando forma el proyecto de recrear batallas del Bajo Imperio, un proyecto a medias entre Pedro y yo, al que ya puedo aportar las primeras miniaturas pintadas por mí. En mente, muchas batallas, entre ellas, la batalla de Estrasburgo, año 357 d.C., que supuso la victoria de Juliano frente a más de 30 mil alamanes. Flavio Claudiano Juliano fue aclamado Augustus en el campo de batalla, título que rechazó. Los alamanes tuvieron más de 6 mil bajas. Qué ganas de jugarla...
Los Cornuti, de unos 500 hombres aproximadamente, con sus escudos característicos, tal como se representan en la Notitia Dignitatum.



Los Brachiati, también unos 500 hombres aproximadamente, dispuestos para el combate.


Espero que den mucha "guerra".

13 de julio de 2009

Un auténtico casco corintio en el MARQ

Este pasado fin de semana he tenido la oportunidad de acercarme junto a mi familia y amigos al Museo Arqueológico de Alicante (MARQ), en el que actualmente tienen una exposición itinerante dedicada al mundo griego, con unas interesantes piezas del British Museum realmente estupendas. La pieza estrella es, en esta ocasión, el famoso Discóbolo, escultura que cuenta con una sala para ella sola. La exposición es verdaderamente imprescindible. Aparte de la pieza estrella hay muchas otras que, en lo que respecta a este blog, resultan de especial interés. Es el caso de un ejemplar en muy buen estado de conservación de un casco del tipo corintio del siglo VI a.c, de los modelos más antiguos.
Casco corintio. Vista frontal
La decoración de la pieza consiste en unas incisiones alrededor de las aperturas para los ojos y por el protector nasal, que se extiende por la parte inferior del casco y lo circunda. Además cuenta con una protuberancia sobre las cuencas oculares para simular las cejas y darle una expresión aún más impresionante.
Casco Corintio. Vista lateral
En su parte superior parece tener lo que pudieran ser restos de los remaches para la cresta, que podrían relacionarse con dos perforaciones que posee en su parte trasera, lo cual nos indicaría la presencia de dicho atributo, que siendo probablemente de madera, naturalmente no se habría conservado.

Esta excepcional pieza está también acompañada por una coraza musculada también arcáica, compuesta por dos piezas de bronce, que irían unidas entre si por tiras de cuero.
Coraza musculada
Esta coraza ofrece una protección para todo el torso y presenta decoración en forma de pecho y abdominales. Además, el conjunto se complementa con unas estupendas grebas de bronce, con decoración de gorgonas en las rodillas de excepcional factura. Lamentablemente, no he podido sacar una buena foto de ellas, ya que no dejaban usar el flash y han salido fatal.

Entre otras piezas, hay alguna crátera con representaciones de hoplitas con diferentes tipos de cascos, como son el clásico modelo ático, con carrilleras móviles, normalmente levantadas; o del tipo calcídico, de grandes carrilleras y aberturas para los oídos, que suponen una mejora respecto al casco corintio.

En este relieve funerario podemos ver una estremecedora escena en la que un amigo se despide del difunto, ambos armados con la panoplia de hoplitas:
Lutroforo
Ambos dos presentan un casco tipo ático, con carrilleras levantadas, khitón o túnica y hoplon o escudo, de los cuales se puede ver algo de la decoración interior.

En esta crátera podemos observar un hoplita con casco corintio y hoplon con decoración junto a otra figura que parece un escita o persa, armado con hacha, arco y flecas, con la indumentaria clásica con que se representan estos contingentes: gorro frigio y vestidos con decoración.
cratera

En definitiva, una estupenda exposición que nos acerca un poco más al mundo de los griegos, a través de una pequeña representación de sus imágenes. Para no perdérsela, realmente un deleite.

7 de julio de 2009

La Gran Guerra del Norte: 300 aniversario de la Batalla de Poltava

Cuadro de la Batalla de Poltava de
Tal día como hoy, un 8 de julio de 1709, nacía una nueva potencia y decaía otra en la Batalla de Poltava, en tierras ucranianas. Este enfrentamiento ponía fin a las aspiraciones suecas por derrotar a una Rusia que se estaba modernizando y que también tenía sus aspiraciones a controlar el mar Báltico.

Se engloba dentro de un conflicto que enfrentaba a suecos contra daneses, noruegos, polacos, rusos y sajones, en el que esta alianza trataba de poner freno al creciente expansionismo sueco que había comenzado en el siglo XVII . Cronológicamente es un conflicto paralelo nuestra Guerra de Sucesión, que enfrentaba a Austracistas y Borbónicos, es decir, a Austria, España (al menos la parte que apoyaba al pretendiente austracista Carlos), Inglaterra , Portugal, Provincias Unidas y el Ducado de Saboya contra Francia, la España fiel a Felipe de Anjou y Baviera.

De hecho, Luis XIV pretendió la ayuda de Carlos XII, el rey sueco, que declinó la oferta dado que estaba inmerso en sus campañas para conseguir territorios en Dinamarca, Polonia y Rusia, además de resultarle un conflicto realmente ajeno a sus pretensiones. De haber aceptado dar su apoyo al francés, ¡¡quizá sus tropas hubiesen campado por escenarios como Blenheim, Denain, Ramilliers o, ¿quién sabe? ,Almansa!!

En fin, para poder saber más acerca de este conflicto, basta con acercarse a la Wikipedia (entrada de la Gran Guerra del Norte) o a cualquier libro de historia y leer un poco sobre el tema. Tan sólo como resumen, decir que los suecos resultaron ser una potencia militar muy sólida y arrolladora, que fue de victoria en victoria consiguiendo territorios a sus vecinos daneses, noruegos, polacos y rusos hasta que decidieron conquistar Rusia, donde el Zar Pedro I, que había ido modernizando su ejército y que había sufrido un doloroso aprendizaje a base de derrotas iniciales como fue la de Narva, pudo hacer frente a los suecos de modo digno, ayudado además por la táctica de tierra quemada y el agotamiento, factores que se repetirán en campañas y épocas posteriores.

El colofón a esta campaña fue la derrota sueca en Poltava, donde un numéricamente superior ejército ruso, atrincherado tras una serie de reductos y con una superior artillería, destrozaba literalmente hablando, al ejército de un confiado Carlos XIII, que tuvo que huir tras la derrota a tierras turcas, para iniciar así el declive de la hegemonía sueca.

¿Por qué resulta interesante este conflicto?

La verdad es que es un período este del siglo XVIII muy atractivo, ya sea por lo fascinante de la uniformología (ha de ser muy interesante indagar acerca de los diferentes uniformes nacionales para poder pintar correctamente las unidades), como por las tácticas tan monolíticas de avanzar en línea para disparar a esas distancias tan cortas , como hemos visto en mas de una ocasión en alguna película (como es el caso de La Espada del Rey (¡gracias, Frank!), a la que pertenecen estas imágenes, y que precisamente reflejan la Batalla de Poltava), que aunque la precisión de los mosquetes de la época dejara mucho que desear pienso que la estampa debía imponer.

Suecos con picas y mosquetes
A su vez, van apareciendo unidades nuevas, como los dragones, granaderos o la infantería ligera, que se irán generalizando poco a poco. En el caso de la Gran Guerra del Norte existe la curiosidad de que tanto las unidades suecas como las rusas conservaban piqueros entre sus filas, un anacronismo que verá su fin en estas batallas. Es de remarcar la bravura de las unidades suecas, que se acercaban a una distancia de 50 o 60 pasos, abrían fuego y, tras ello, cargaban a la bayoneta. Debía ser demasiado para sus adversarios, ya que esta táctica, conocida como Gå På, les brindó a los suecos excelentes éxitos frente al resto de sus enemigos en campañas anteriores.

En fin, es un período muy apetecible para el wargamer y la verdad, no lo descarto para futuras incursiones. De momento, he sacado unas miniaturas que tenía aparcadas desde hace bastante tiempo, a escala 1/72, de Strelets (marca precisamente ucraniana), de una muy buena calidad, correspondientes a jinetes de la Guardia de Carlos XII, y este fin de semana les he dado unas manitas de pintura, lo suficiente para poderlas colgar aquí.
Leib Drabants suecos
Leib Drabants suecos
Leib Drabants suecos

Bueno, por último tan solo me resta recomendar la lectura del volumen de Osprey dedicado a la batalla de Poltava (Campaigns nº 34), que tuvo su traducción (un poco flojilla, la verdad) al castellano en una colección aparecida ya hace bastante tiempo (Ejércitos y Batallas), en su número 69.

2 de julio de 2009

Retomando el Bajo Imperio Romano

Clibanarios romanos. Siglo IV d.C
Hace casi un año que comencé a pintar algunas miniaturas de romanos tardíos (siglos IV a V d.C), pero como no tenía especial perspectiva para con ellos, los dejé estar mientras me embarcaba en otros proyectos como romanos republicanos, ingleses napoleónicos, austríacos, o más recientemente y como habeis podido ver en las últimas entradas de este blog, con miniaturas de la Guerra de Iraq. Sin embargo, una vez que he ido acabando cosas, he pensado en retomar este interesante período, animado también por mi amigo Jose, que también se ha apuntado al proyecto.

Con ello, nos decidimos a comenzar a comprar miniaturas de romanos y godos, teniendo en mente la batalla de Estrasburgo como primera meta. Para esta batalla (357 d.C.) no hace falta una ingente cantidad de unidades, y puede suponer el germen para algo de mayor envergadura, así pues hemos empezado a constituir las primeras unidades en serio del ejército del, por aquel entonces, César Juliano (que se le conocería como Juliano el Apóstata).

El ejército de Juliano y el ejército alamán


He determinado el número de romanos en unos 13.000 arriba o abajo. La composición del ejército sería de unas 4 o 6 legiones (aprox. 1200 hombres por legion),12 o 16 unidades de auxilia (de aprox. 400 a 600 hombres por unidad) y unas 8 unidades de caballería, entre las que se encontrarán dos de clibanarios o catafractos (caballería extra pesada), arqueros a caballo y otra caballería ligera.

A efectos de nuestro reglamento, el basado de miniaturas será el clásico.

La caballería pesada y media, en placas de 4cm de frente por 3 cm de profundidad, cada unidad en dos placas con tres figuras por placa. La escala será 1figura = 50 jinetes ( 300 jinetes por unidad)

La caballería ligera igual que la anterior solo que con dos figuras en lugar de tres por placa.

Para los legionarios (infantería pesada), una legión estará compuesta por 16 miniaturas en cuatro placas de 4 cm de frente por 1,5 cm de profundidad. La escala será de 80 hombres/figura, dándonos así un tamaño de 1280 hombres por legión.

Los Auxilia son un tanto diferentes. Normalmente actuaban en parejas, como si traspoláramos el concepto de dos batallones formando un regimiento. Así, formaremos un grupo de 12 figuras distribuidas en cuatro placas de 4 cm de frente por 2 cm de profundidad. De las 12 figuras, 6 irán con un escudo de un modelo determinado y las otras 6 con otro modelo, representándose así a las dos unidades de auxilia.
legionarios y auxilia
En la imagen podemos ver una unidad de auxilia en primer plano junto a los legionarios. Los auxiliares presentan dos tipos de escudos en la misma unidad.

Para los alamanes (plu. latin alamanni) las cifras varían según una u otra fuente. La principal, Amiano Marcelino, dice que estarían en torno a los 35.000. Sin embargo, en Ancient Warfare (ver bibliografía), la cifra se rebaja considerablemente, en mi opinión demasiado, ya que hablar de 10.000 germanos me parece poco viable. Pienso que no hubiesen plantado cara a un ejército romano si estuvieran en inferioridad numérica. No obstante, como se trata de una recreación y es para fines lúdicos, me quedaré con la cifra de mi querido Amiano, hasta el momento bastante fiable y, por cierto militar contemporáneo a Juliano, o sea, información de primera mano, y trabajaré con 35.000 alamanes, distribuidos entre infantería de diversas calidades y caballería (por cierto bastante buena).

Aún no tengo decidido cómo voy a emplaquetar a los alamanes, pero creo que seguirán el modelo de los auxiliares o warband (F) del antiguo DBM, en placas con tres figuras, aunque no lo tengo del todo claro. Ya veremos...

Las miniaturas


Legionarios ATF
Así pues y, aprovechando que ya estoy acabando el proyecto Ambush Alley, he comenzado a pintar legionarios y jinetes romanos. Las miniaturas de que dispongo actualmente son de ATF (Allain Toullier), de muy buena factura, más grandes que las de Essex, lo cual las hace un tanto incompatibles, al menos los infantes. Las referencia de que dispongo ahora mismo de este fabricante presenta a los legionarios con casco de tipo Intercisa (fuente de la foto: Armillum)
Casco romano tardío modelo Intercisa
Las figuras representan este casco con cresta, detalle este que no puedo corroborar a ciencia cierta, ya que las representaciones de este tipo de yelmo lo presentan tanto con ella como sin ella. Así, concretamente para la unidad que he pintado, he optado por retirarla, conservándola sólo para el oficial y el cornicen.

La protección corporal básica se trata, en estas miniaturas concretas, de un peto de cuero con protecciones para los hombros y bajo vientre en forma de pteruges, que según los volúmenes de Osprey que he consultado, no parece ser que fuese una práctica muy común, aunque aparecen en alguna talla del siglo VI, quizá como reminiscencia de una iconografía pasada. Puede ser que hubiese sido más acertado ponerles una cota de malla, pero bueno, no están mal. Este fabricante tiene una referencia que, lamentablemente no he podido adquirir, que si que presenta estas características (yelmo Intercisa o similar y cota de malla), pero encontraré la alternativa. De hecho, pienso elaborar una reseña acerca de los diferentes fabricantes de este período en 15 mm para que si hay alguien interesado en investigar esta interesante faceta del Imperio Romano, sepa a donde agarrarse.

Para la caballería, ATF cuenta con unos estupendos modelos de Clibanarios y Catafractos, así como de arqueros a caballo y caballería ligera, si bien aún no he encontrado el modelo de cabalería media que me guste (el de Essex deja mucho que desear para el período. Los que os presento aquí son clibanarios, inspirados en representaciones de la Schola Scutariorum Clibanariorum, unidad al parecer creada por Constantino tras su victoria en el Puente Milvio.

Las miniaturas son estupendas, con un casco de placas tipo spangenhelm y con cota de malla de pies a cabeza. El caballo presenta una barda de cota de escamas y un "casco" que los hacen unas figuras realmente espectaculares.
Clibanarios y oficial

Conclusión


Este período siempre me ha gustado. Ha sido una meta que me propuse desde que comencé a jugar con este tipo de miniaturas y que he dejado aparcada durante mucho tiempo. Ahora creo que va en firme y espero pronto disponer de miniaturas suficientes para poder representar algunas de las más famosas batallas del período: Estrasburgo, Adrianópolis, Mursa, Puente Milvio, Campos Cataláunicos... En fin, todo proyectos interesantes que espero poder ir realizando poco a poco. De momento, en mente, Estrasburgo y la gloria de Juliano.

Fuentes utilizadas


Algunas de las fuentes (sin una investigación exhaustiva por el momento) en las que me estoy basando por el momento son:


  • WUCHENPFENNIG, Jens: "Julian's most famous fight. The battle of Strasbourg AD 357", en Ancient Warfare, issue 3, vol. I (oct/nov 2007).


  • ROGERS, Ian: "El ejército romano tardío", en Wargames, Soldados y Estrategia nº 10 (sept/oct. 2003).


  • CARRASCO ÁLVAREZ, Antonio:"La caida del Águila (Dossier)", en Wargames, Soldados y Estrategia, nº 39.


  • MC DOWALL, Simon: Late Roman Infantryman AD 236-565, Osprey Publishing, serie Warrior nº 9


  • MC DOWALL, Simon: Late Roman Cavalryman AD 236-565, Osprey Publishing, serie Warrior nº 15


  • MARCELINO, Amiano:Historia, Akal/Clásica 66 (Edición de Mª Luisa Harto Trujillo


  • Wikipedia en internet