29 de octubre de 2009

Ingleses para Force on Force

Bueno, después de la aclaración de Manuel respecto a nuestra última "batallita", toca volver a nuestras cotidianas wargames experiences. En esta ocasión se trata de Force on Force, que podría tratarse de la lógica continuación de Ambush Alley, reglamento en el que se enfrentan fuerzas regulares contra insurgentes a modo genérico, pese a que el juego está orientado al conflicto actual en Iraq y Afganistán, y que en alguna ocasión hemos probado y comentado aquí, con unos resultados más que aceptables.

Force on Force presenta una dinámica similar, solo que en esta ocasión las fuerzas enfrentas son de regulares ambas, con lo cual me viene perfecto para el proyecto Segunda Guerra Mundial que llevo entre manos.

Parece una buena opción y las posibilidades son muy variadas. Hay tirada de iniciativa cada turno,igual que hacemos en Estandarte, con lo cual la linearidad de activación por turno se rompe. Además hay factores interesantes a tener en cuenta, como son los suministros a las tropas, la confianza, o el liderazgo.

El nivel de juego se presta a elevarlo a nivel de compañia (en Ambush Alley primaba la sección o squad en inglés), lo cual lo hace muy asequible para adaptarlo a mi objetivo.

Además, cuenta con algo que ya me gustó de Ambush Alley, y es el foro que tienen montado. Cualquier duda del tipo que sea se ve resuelta en cuestión de horas. Puedes consultar cómo han hecho otros los escenarios, qué figuras hay disponibles.

En fin, un juego al que le veo muchas posibilidades. Estoy acabando de darle la segunda lectura y creo que pronto lo probaré. Para ello he aprovechado y estoy pintando unos ingleses del '44, de Revell, bastante chulos, y con la peculiaridad de llevar el casco modelo "tortuga", distribuido desde el desembarco en Normandía. Voy a ver si les doy juego al mogollón de miniaturas que tengo en 1/72, que hay algunas que son muy vistosas, la verdad.

Os dejo con un adelanto de los ingleses:
Ingleses en Normadía

26 de octubre de 2009

Dirrachium. La visión de Júpiter.

No quiero quitar protagonismo a la estupenda entrada de Pedro con el informe de la batalla pero me ha parecido interesante realizar este comentario que podríamos llamar "las notas del árbitro" o "apuntes desde el Olimpo", esperando que sean útiles para cuando otro demiurgo haga un escenario.






1.- Los jugadores siempre harán aquello que menos esperas.

El diseño del escenario se baso en el juego de tablero "Caesar. The Civil Wars" de GMT games. En el mismo se indica que la batalla de Dirrachium no tiene turnos y que se termina cuando uno de los bandos llega a un determinado nivel de derrota. Me pareció buena idea conservar dicha condición. Realicé una simulación con las fichas intentando usar el reglamento estandarte. En la simulación supuse que César intentaría mantener la contravalación frente al ataque de los marines, por lo que calculé que en el turno octavo empezaría a correr la sangre. Esperaba que a partir de ese momento en un máximo de ocho turnos más la batalla habría acabado. Es decir, dieciseis turnos totales.



Ahora tengo claro que ese fue un error de diseño.



La estrategia de los cesarianos fue ceder espacio y luego confiar en derrotar al ejército de Pompeyo. Eso provocó que la primera sangre fuera vertida en el turno número doce. Los choques entre cohortes no se comenzaron a dar en serio hasta el turno dieciseís. Y la batalla duró veinticuatro turnos totales. Se hizó demasiado larga.



Me consuelo pensando que si calculé bien lo que iba a durar la batalla una vez se hubieran enganchado las legiones



2.- Hay que intentar poner un turno de finalización



Esta máxima ya se discutió en una batalla anterior. Sin embargo cometí conscientemente el error de no aplicarla. Si hubiera dicho que la batalla se acababa al turno dieciseís (una hoja de turnos completa), la batalla habría justo empezado, aunque los pompeyanos ya habían conseguido su objetivo táctico. Teoricamente esto no debería haber sido una megabatalla, como al finalmente sucedió. Hay otro factor que influyó en que se alargara tanto la batalla.





3.- El número ideal de unidades por jugador en una gran batalla es menor a 10



Pensé que si cada jugador llevaba una legión (10 cohortes) tendría suficiente para jugar decentemente. Ni muy pocas que te las eliminen enseguida y ya no jueges, ni tantas que no puedas controlarlas. Además todas eran del mismo tipo, por lo que no tenía que calentarse los cascos en pensar si una iba más deprisa que la otra, o si tenía distinto factor de combate. Ahora pienso que, en esta batalla, debería haber reducido a la mitad el número de unidades por jugador. Es decir, que 2 cohortes habrían formado una sola unidad de cuatro bases, como estamos acostumbrados a jugar. Eso creo que habría aligerado bastante el juego (aunque no me negaréis que los despliegues fueron espectaculares). Pero claro, cada uno habría dipuesto de menos unidades, y eso es un problema por lo que he dicho al inicio del párrafo. No se, pero quizás deberíamos comenzar a plantearnos que las megabatallas en las que intervenimos todos los socios están bien y son entretenidas, pero no deben de jugarse todos los meses.




4.- Es bueno que el azar decida los equipos y los jugadores.



En varias ocasiones hemos diseñado batallas en las que los generales en jefe, o los equipos han sido definidos previamente por el árbitro. En este caso yo lo dejé al azar y me alegro. Tiré un dado para ver quien era Julio César y a partir de ahí utilicé el orden alfabético para determinar el resto de personajes. Luego piensas que si aquella unidad o ese flanco lo hubiera llevado Fulano en lugar de Mengano habría realizado una escabechina, o que si Zutano hubiera estado en tal lugar habría sido masacrado, pero también piensas que es a base de tortas (figuradas) como la gente aprende.



5.- No permitas que la batalla se alargue tanto



Si a los jugadores les pareció cansada no quiero deciros como me pareció a mí. Al final el cansancio me hizo mella y comencé a cometer errores. Así que pido disculpas por los mismos. Se que los errores arbitrales nunca son agradables, ni para el que los padece ni para el que los comete. Además de que pueden llegar a estropear una batalla. Y viceversa, también los jugadores comienzan a cometer errores de reglamento según se alarga y complica la batalla.



6.- Procura que sean claras cuales son las condiciones de victoria o de derrota de un ejército e intenta compensar por un lado lo que está descompensado por otro.



Si hubiera seguido la regla de escenario del juego de tablero, los Pompeyanos habrían ganado. Sin embargo se me ocurrió poner unas condiciones distintas que permitieran mayores posibilidades a ambos bandos. El escenario seguía siendo favorable a los pompeyanos, pero ya no lo era tanto. Además, disminuí un poco más el poder de las legiones de Pompeyo, con lo que el total de puntos de daño de cada uno de los ejércitos era más similar.

7.- Intenta que haya buen humor, pero ten cuidado con las bromas

A veces no nos damos cuenta, pero algunos comentarios o bromas pueden no ser entendidos por otro jugador. Esas situaciones pueden ir provocando que se genere un mal ambiente que se va acumulando a lo largo del desarrollo de una batalla y que ha veces nos ha estallado estropeando lo que debía de ser una tarde de ocio. Echando la vista atrás creo que el momento "Bob Esponja" fue el mejor momento, porque consiguió que una situación realmente tensa (Julio César estuvo a punto de caer prisionero) se convirtiera en un momento muy gracioso y de camaradería. Actuó como una especie de valvula de escape que liberó tensiones.

Bueno, no me enrollo más. Aquí os dejo la canción de Bob Esponja (en versión hispanoamericana)

22 de octubre de 2009

Pruebas de pintura

¿Qué le pasa a este tío? ¿Se ha cambiado de bando? ¿Ha dejado quizá la miniatura histórica...?

No, amigachos, no. Voy a hacer un apunte rapidillo acerca de técnicas de pintura.Para ello he desempolvado unas miniaturas que tengo de 28 mm de El Señor de los Anillos y me he dedicado a poner en práctica los nuevos conocimientos que voy adquiriendo en temas de pintura a escalas mas grandes. La verdad es que las miniaturas son muy chulas, muy bien definidas y ya que son de fantasía me permiten pintar con más libertad. He ido jugando con tintas y lavados para dar la impresión de polvo en los ropajes. Los degradados de la cara y ropas los he hecho con la pintura más diluida, buscando que las transiciones no sean tan bruscas. En fin, creo que se ha quedado bastante decente.

Os dejo unas fotillos de mi nuevo Aragorn:
Aragorn frontal

Aragorn trasera


19 de octubre de 2009

Dirrachium. Nuestra batalla particular

Romanos republicanos (Essex miniatures)

Bueno, bueno. Tras un intermedio, volvemos a ofrecer los informes de nuestras batallas. Ahora que parece que las cosas vuelven a su sitio, es hora de relatar cómo se desarrolló el último encuentro en nuestro club. Como bien explicó mi compañero Manuel en el anterior post, en esta ocasión hemos tenido el placer de recrear una batalla realmente complicada, Dirrachium, en la que César se las vio un tanto apuradas.

Para la ocasión, los bandos se dispusieron del modo siguiente:

Por parte de los cesarianos estaban tan solo Juan, Manolo y Vicente (nuestro nuevo socio) mientras que en José Luis recayó el papel del divo Iulio. Con inferioridad numérica, pero con legiones veteranas se les presentaba el reto de hacer frente a un ataque de los pompeyanos, quienes contábamos con mayor número de tropas, aunque eso si, de dudosa calidad.

En el bando pompeyano estábamos Frank, Jose, Javi, Vicente, José Antonio y yo mismo, ostentando el rol de Pompeyo.

Pues bien, tras saber los papeles de cada uno, estuve toda la semana pensando acerca de cómo llevar la batalla a cabo. Finalmente, decidí las siguientes órdenes:
Los pompeyanos abandonan el campamento

En primer lugar, saldría yo del campamento con una de las legiones veteranas, en dirección al centro del campo de batalla. A la vez que efectuaba la maniobra, Vicente, con otra de las legiones veteranas se debía encaminar sin demora alguna a tomar posiciones dentro del contravallum construido por los cesarianos, para subir después, si no había resistencia, a apoyarme en mi despliegue en mi flanco derecho. Mientras tanto, tropas de infantería de marina, al mando de José Antonio, habían desembarcado en la costa, en el extremo inferior derecho del campo de batalla, con órdenes de bordear el vallado cesariano y hostigar a las posibles tropas que fuera encontrándose a su paso.

Una vez hubiésemos sacado las primeras tropas del campamento, le tocaba el turno a Frank y a Javi, que irían saliendo por la puerta más al norte, para ir tomando posiciones, Frank a mi izquierda y Javi hacia el bosque más cercano. Tras ellos, saldrían Jose y José Antonio, con sendas legiones recién reclutadas, con la misión de proteger el flanco izquierdo de Frank.

Aquí podemos ver el éxtasis de mi amigo Frank al salir del campamento. Al parecer, estaban demasiado apretados ahí dentro...
Lentulo, aliviado por salir del campamento

Poco a poco, las posiciones iban determinando dónde estaría lo crucial de la batalla, y en consecuencia, César desplegaba sus legiones...
La respuesta cesariana

Y poco a poco, los movimientos nos iban acercando a lo que parecía iba a ser el punto de conflicto, en el que los legionarios más veteranos de Pompeyo chocarían sus escudos con los cesarianos. En este caso, parecía que tendría que empeñar mis esfuerzos en provocar una brecha en la línea de legionarios frente a mi, mientras que Frank tendría que apoyarme en mi flanco izquierdo, tarea que realizó muy dignamente, aguantando un feroz castigo por parte de los legionarios acaudillados por el mismísimo Julio César. Mi único recelo era que mi flanco derecho quedaría finalmente al descubierto, ya que las tropas de Vicente, si bien habían tomado sin resistencia las posiciones cesarianas, no habían tenido tiempo de subir a tiempo para cubrirme, con lo cual tendría que atacar y vigilar ese flanco.
Ahí nos daremos de leches

Mientras esto ocurría, en el extremo izquierdo del campo de batalla, las tropas de reclutas trataban de detener a los cesarianos que intentaban avanzar por ahí, con variado resultado, ahora avanzando, luego retrocediendo, obligados en muchas ocasiones por su falta de veteranía.

Así, la primera tentativa de lucha se saldaba con un retroceso de los pompeyanos, aunque pronto recuperaríamos las posiciones, volviendo a ofrecer pelea sin tregua. Había que arriesgar, al igual que lo estaban haciendo (y muy bien, a mi parecer) los cesarianos, ya que el apoyo de Frank se veía duramente minado por los continuos ataques de José Luis, con lo que me obligaba a un nuevo ataque sobre las tropas comandadas por Manolo, que esta vez si tuvo éxito.

Sin embargo, la presencia del divo Iulio tenía un efecto demoledor, y sus tropas comenzaban a mascar los higadillos a los legionarios de Frank, que tenían que retirarse, muy castigados.
Dura escabechina

La dureza de los combates entre Manolo y yo era constante. Ataques y contraataques se sucedían, inclinando la balanza ora para un lado ora para el otro, hasta que, llegados a un punto en el que el número de bajas sufrido superaba la capacidad de resistencia de nuestras tropas, Manuel, como árbitro, decidió dar por finalizada la batalla, otorgando la victoria (reñida pero merecida) al bando cesariano.

En fin, ¿qué puedo decir de esta batalla? El escenario estuvo muy bien llevado por Manuel. Se trataba de un escenario un tanto complicado, pero salió muy bien.

Las tropas estuvieron en su sitio, creo que el plan era cuanto menos aceptable: las tropas más débiles guardando el flanco por donde esperaba menos actividad, como sucedió. Las mejores al centro y derecha, para golpear fuerte en un punto. Una vez más me enorgullezco de tener por compañero a mi amigo Frank, que supo cubrirme muy bien el flanco, mientras yo luchaba a la desesperada con Manolo para causarle bajas antes de que ellos nos las hicieran a nosotros, procurando aprovechan el modificador de primera carga y apoyos.

No obstante, pienso que la Dea Fortuna tiene una bella cara, pero un feo culo, y en esta ocasión no dejó de mostrarme este último, ya que se me hizo muy cuesta arriba no poder conseguir más que dos tiradas de iniciativa en toda la partida. Mis compañeros tampoco tuvieron mejor suerte (¡Dioses!, ¡Salieron cinco unos seguidos!). Pero pese a no tener la suerte de cara, continuamos con ello tenazmente.

Fueron ocho horas de intensa batalla, en la que ningún bando dio por perdida la batalla en ningún momento. Una buena batalla, si Señor. ¡Dura batalla, a fe mía!

Esperemos que la próxima sea menos intensa. ¡¡Yo acabé muerto!!

14 de octubre de 2009

La batalla de Dirraquium. (48 AC)





Año 48 AC. La Guerra Civil asola la República Romana. Después de haber derrotado en Hispania a “un ejército sin general” , Julio César se dispone a dar el golpe de gracia a Pompeyo, al que consideraba un “general sin ejército”. Sin embargo, tras su audaz cruce del Adriático, Julio César se encontró en medio de la costa de Iliria sin posibilidad de suministrarse por mar y frente a él a todo el ejército de Pompeyo. Pero Julio no se desánimo, su ejército, aunque más pequeño, era más veterano y consiguió maniobrar de tal forma que interpuso sus tropas entre el ejército de Pompeyo y el puerto de Dirraquium, donde éstos obtenían suministros.

Ambos ejércitos comenzaron a elaborar a toda prisa una serie de fortificaciones que llegaban hasta la playa. Sin embargo Julio no tenía tantos hombres y sus trincheras de circunvalación no era tan fuertes como hubiera deseado. Pompeyo vio la oportunidad y lanzó un ataque. Es uno de los mejores ejemplos de combinación entre una operación anfibia y un ataque a tierra.





Esta es una de esas ocasiones en las que Julio César mordió el polvo. De hecho le sentó tan mal que le provocó a intentar un ataque al día siguiente. Y de nuevo las fuerzas de Pompeyo volvieron a derrotarle, esta vez estrepitósamente. Este próximo fin de semana intentaremos recrear el primer día de la batalla de Dirraquium. Lo interesante de este escenario es que es una lucha entre fortificaciones. Ya veremos que tal sale.

5 de octubre de 2009

Los romanos altoimperiales de Warlord


No es que me vaya a apuntar a la carrera a la nueva moda del plástico en 28mm, pero es que hay piezas espectaculares, como son estos romanos de los que apuntaba algo en la anterior entrada, que son de buena factura y calidad.

Las figuras de Warlord no presentan apenas rebabas y las líneas de molde se eliminan con mucha facilidad. Es un buen producto, agradecido de pintar. Las variantes de posturas no son excesivas, las lógicas de una formación de ese tipo: dos posturas con el Gladius y otras dos con el Pilum. Sin embargo, las cabezas son intercambiables, destacando que al Cornicen o al Signifer se le puede poner una cabeza con una máscara plateada. El centurión puede ir con la vara de vid o con el Gladius. Además, se acompañan de un par de parmae o escudos redondos, destinados a los oficiales, cornetas y portaestandartes, que no pueden acarrear con el pesado scutum.

Otra cosa interesante es que vienen con unos transfers para los escudos de Little Big Men, de reconocida calidad, que dan muy buen resultado.

Lo único que lamento es que hayan comenzado la gama por los romanos altoimperiales, pero sólo es por motivos personales. Los tengo muy trillados a estos romanos de escudo cuadrado y lorica segmentata. Sabeis mi predilección por los romanos republicanos y, sobre todo por los bajoimperiales del siglo IV-V. No obstante, son muy buenas piezas para un diorama. Hmmmm, no sé, quizá haga uno con ellos. Ya veremos.

Os dejo una foto de la unidad conforme la tienen en su página web: