Hace ya mucho que abandoné Troya para perderme en mares que me eran
desconocidos, o al menos, poco transitados. Como Odiseo, los años han pasado sin
darse uno cuenta y la madurez ha establecido su campamento en mí. Este blog se
creó en el momento en que mi actividad se centraba en los wargames de miniaturas
y su pintado, pero en cierto modo esa guerra ya ha concluído. La vista ya no es
la misma. Ni el tiempo. Ni la gente. Todo cambia. Y es este cambio siempre hay
algo que permanece y que nos recuerda que, estemos donde estemos, la idea
siempre ha sido narrar y transmitir.
Hoy, el relato escrito no tiene muchos
seguidores. La inmediatez de otros formatos deja varadas estas reflexiones. Sin
embargo, creo que es bueno sacarlas al mar. No todo es ya. Aún queda lugar para
la reflexión. Desde que dejé el mundo de las miniaturas, que guardo con gran
cariño, mis luchas se han transformado. Ahora, los campos de batalla son más
amplios, en cuanto a escenarios y protagonistas. Los últimos años han visto cómo
el wargame de tablero ha aumentado mi curiosidad por uno de los ámbitos humanos
más tristemente habituales como es la guerra. Tras mi partida del mundo de las
miniaturas, los sistemas en los que se simula e intenta racionalizar algo tan
irracional como es el conflicto bélico mediante pequeñas piezas de cartón y
mapas han obrado en mí un cambio que me ha acabado gustando y mucho.
Ahora
recorro los campos de batalla a lo largo de la historia sin limitaciones. Puedo
ponerme a la cabeza de legiones romanas, de Tercios en Flandes, de cruzados o al
frente de las huestes de Saladino en las cruzadas... Cualquier período es
interesante, con la ventaja de no tener que esperar a tener todo un ejército o
dos pintados. Del mismo modo, el hecho de enfrentar diversos períodos, con sus
propias características particulares, hacen que la cabeza deba racionalizar
mecanismos diferentes y comunes a la vez, ampliando los horizontes.
Así, como el
homérico personaje, he cargado mi barco con nuevo equipaje y he zarpado al mar
de la táctica y la estrategia por medio de esta herramienta. En estos últimos
años el viaje ha sido enriquecedor, mucho, con nuevos retos y desafíos, con
nueva gente que hoy son amigos de campañas y con los que comparto recorrido y
emociones, las más como rivales, las menos como compañeros. Del mismo modo,
encuentro este formato de divulgación, que es el blog, ideal para transmitir lo que experimento, lejos de la
celeridad de otros medios de comunicación, más pausado, más íntimo, más
analítico. En definitiva, quizá más maduro, acorde a mi situación actual. Quizá haya tenido mejores tiempos, pero me sigue siendo perfectamente válido. Navegamos a vela en tiempos en que lo que prima son las motos de agua...
Voy a intentar hacer aquí una bitácora de las experiencias y reflexiones que me surgen con el desarrollo de esta actividad, lo que era el espíritu del inicio de estos escritos. Aquí tendré expuestos mis puntos de vista, mis sesiones y todo aquello que me haga reflexionar.
Retomar y ofrecer pensamientos que en otros medios sería impensable y que aquí son lo esencial. Buscar al lector sosegado que navegue conmigo. Esos son los objetivos de esta nueva singladura.
Esperamos llegar a puerto...

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