miércoles 11 de noviembre de 2009

¡¡Traslado!!

Todos los que estamos en este mundillo tenemos un día al que, de un modo u otro, tememos llegar. Hace no mucho le sucedía a mi compañero de blog, Hetairoi, y ahora me ha llegado el turno a mi. Me mudo. Me cambio de casa. Me traslado. Evidentemente será para mejor, pero el trastorno no me lo quita nadie. La consecuente mudanza es lo que más temo, y sobre todo el transporte y almacenaje de mis más preciados bienes, mis miniaturas. Ya estoy calentándome la cabeza sobre cómo lo haré, donde meteré todos mis soldados y, sobre todo, donde los dejaré a buen recaudo, lejos de obreros, polvo, posibles golpes, etc... Quizá lo más duro será no verlos todos los días, ahí quietecitos ellos tras el cristal de mi vitrina, pero eso si, amenazadores con sus rifles apuntando, con sus lanzas listas para atacar, preparados para una carga de caballería o para una aplastante acción mis elefantes. Saberlos encerrados en cajas, a merced de un mal golpe o un achuchón inintencionado... ¡¡Iiiiiighhh! ¡¡Se me ponen los pelos como escarpias!!

Por otro lado, están los libros, más robustos y más numerosos. Mucho más numerosos y muchísimo más robustos. Llenar las cajas y, sobre todo, transportarlas, promete ser tarea interesante. Es en estos momentos en los que uno se plantea el tema de que quien dijo eso de que el saber no ocupa lugar o una de dos, o tenía una inmensa biblioteca o, la verdad, no sabía mucho, porque si que ocupa. ¡Vaya si ocupa!

En fin. Toca ahora una etapa de trastorno, en la que no se si podré poner demasiadas entradas, ya que tendré un tanto limitado el acceso a la red, y naturalmente, tendré complicado el pintar cosas o hacer algo al menos durante una temporadilla, que espero sea corta. No obstante, me dejaré algo para subsistir estos meses e intentar aunque sea pintar un poquillo. ¡¡Uuuff, vaya lío me espera!!

viernes 6 de noviembre de 2009

Bashing Around Basra: Adaptación libre del escenario para Ambush Alley

despliegue de las unidades


Entre los escenarios que hay por ahí en torno a Ambush Alley, está Bashing around Basra, una mini-campaña de tres escenarios concatenados en los que están implicadas tropas británicas en el entrono de la ciudad de Basora. Se tratan de escenarios muy interesantes y el primero de ellos se podría resumir de la siguiente manera. La escuadra del escenario tiene como misión prioritaria interceptar un almacén de armas destinadas a la milicia, cuando de repente son disparados por fuego de mortero. Naturalmente, su misión original se pospone hasta neutralizar la amenaza, y entonces comienza el juego...

En el escenario se propone un máximo de 8 turnos para realizar la misión, que consiste en neutralizar todos los Hot Spots, puntos de llegada de los refuerzos para los insurgentes, para interpretar así que se han acabado las posibilidades para el ojeador de localizar a las tropas regulares. Por su parte, los insurgentes cuentan con la baza de poder pedir fuego de mortero. Para ello deben tener un líder con linea de visión a una unidad regular. Ese turno no realiza acción alguna, pero pide un ataque, cayéndoles a los regulares un granadazo de 3d8, lo que les puede causar mucha pupa.

Este pasado fin de semana, nos juntamos Jose y yo para probarlo. Como no tengo por ahora británicos de este período (¡No puedo tenerlo todo!), empleé mis norteamericanos sin problema alguno, ya que el este escenario puede encajar perfectamente en cualquier momento. En esta ocasión preferí llevar yo a los insurgentes, a ver si les podía dar caña a los regulares de forma eficaz, mientras que Jose se disponía a eliminar mis puntos de entrada con tres Fireteam, un equipo de ametralladora y otro de francotiradores.

Pasamos de la cortapisa de los ocho turnos. "Si quieres los Hot Spots, ven a por ellos, chaval", le dije. Quedamos en que tenía que conseguir el objetivo sin límite de turnos, o bien fracasar por bajas. Un pelín más real, en mi opinión, aunque tratar el tema "real" en este juego me da un poco de respeto...
La Mezquita


Y así empezamos. Jose movió un primer Fireteam, declarando un primer movimiento con posterior disparo a uno de mis grupos que le apuntaba con sus AK-47 desde lo alto de un edificio al otro lado de la calle. Su movimiento provocaba mi primera interrupción, por la cual trataría de frenar su avance de inmediato. Sin embargo su reacción fue inmediata, disparando él primero, dejando dos milicianos muertos. No obstante las bajas sufridas, la unidad insurgente aguantó el tipo, devolviendo el fuego con más mala intención que pericia, ya que no causó baja alguna entre los regulares.

Al haber activado esta unidad insurgente, los regulares tenían luz verde para avanzar sin ser estorbados por el momento. Así, uno de los Fireteam bordeaba la Mezquita para buscar una vía segura para neutralizar el primero de los HS insurgentes, mientras que los demás completaban sus primeros movimientos, posicionándose el equipo de tiradores selectos y el de ametralladoras para tomar cada uno un edificio para el próximo turno.

En los siguientes turnos, la nariz de un confiado Fireteam asomaba por el minarete de la mezquita, con intenciones de eliminar a mis insurgentes que protegían la entrada de refuerzos. Yo interrumpía abriendo fuego graneado sobre ellos, y esta vez con un éxito más que satisfactorio. Dos regulares caían bajo las balas de mis AK. Pronto sabríamos si había sido todo lo eficaz que yo deseaba. Por lo pronto, el primer intento de tomar un HS se saldaba con un preocupante frenazo.

Mientras tanto, los equipos de tiradores y ametralladoras limpiaban los edificios que quería tomar y se posicionaban para pasar en turnos posteriores a quedar en Overwatch (vigilancia) en dos arcos de tiro muy apropiados para ofrecer cobertura a los compañeros que trataban de cumplir el objetivo.
Los insurgente vitoreando

Así pasaron los turnos y las bajas del primer equipo regular resultaron pésimas. Los dos soldados heridos fallecían minutos después debido a las graves heridas. Allah hu akbar!!, gritaban los milicianos. Sin embargo, la alegría duraría poco, ya que a pesar de recibir refuerzos, estos llegaban sin orden ni concierto, desprovistos de líderes, lo cual dificultaba su coordinación. En los subsecuentes turnos se vió lo eficaz de una posición elevada con una unidad en Overwatch. Mis intentos de neutralizar las acciones de los equipos regulares se veían frenadas por la acción de estos dos grupos, sobre todo el de tiradores, que eliminaban eficazmente a mis líderes, dejándome en más de una ocasión con grupos que, si bien resistían, veían muy limitada su capacidad operativa.

Overwatch
overwatch

Los regulares se iban aproximando a mis HS más próximos a su zona de despliegue, llegando incluso a tomar el primero de ellos sin que yo pudiese hacer realmente nada. Una petición de fuego de mortero contra una de las unidades insurgentes quedó en nada. Los disparos de granada no dieron en el blanco en absoluto...
Hot Spot

Mientras esto sucedía, el progreso del otro fireteam para conseguir el toro HS se veía dificultado por la entrada de refuerzos, que poco a poco iban poniendo en jaque a los regulares, intentando rodearles y escapando de la temible acción de las unidades en overwatch.
Fireteam en apuros

Lamentablemente, en esta ocasión tuvimos tiempo tasado y tuvimos que dejar la batalla inconclusa por esta vez. Sin embargo los turnos jugados nos dieron varias claves interesantes. En primer lugar, que las unidades en vigilancia, bien posicionadas, son de una utilidad muy apreciable. En segundo lugar, que los insurgentes no son solamente morralla, o carne de cañón, aunque caigan muchos. Bien usados, retirándose a tiempo y buscando gran potencia de fuego, pueden hacer la puñeta, y bien, a los regulares. En fin. Muy interesante escenario. Creo que lo repetiremos, con más tiempo, naturalmente, y quizá añadiendo alguna pequeña idea que tengo en mente respecto a la localización del equipo de mortero. Espero poder volver a jugar pronto. La verdad es que me divertí bastante con los insurgentes estos...

martes 3 de noviembre de 2009

La mayor victoria de todas



Esta entrada puede resultar un tanto extraña, ya que se sale un tanto de la tónica general del tema que nos ocupa. Sin embargo tiene su lógica. Y es que las cosas son así.

A lo largo de todo el tiempo que llevo escribiendo aquí, sólo he mostrado la faceta más evidente del hobby, como es naturalmente, el wargame, los soldados, la pintura de miniaturas... En alguna ocasión he hecho alguna entrada más personal, pese a que no se trate de un blog enfocado hacia esa faceta. Pero detrás de todo este conjunto de plomo, plásticos, escalas, batallas, acrílicos y demás erudiciones y frikismos varios existe una persona. Y tengo mi corazoncito, aunque no lo parezca...

Y es que hace unos días que mi hijito vino con una "misión" del cole. Tenían que llevar algo que tuviera relación con los elefantes. Si, si, ese simpático paquidermo que suele hacer nuestras delicias en nuestros encuentros con cartagineses o seléucidas. Daba igual que fuese un libro, fotos o un juguete...

-"Hmmmm, un juguete", pensé yo. ¡¡Un juguete...!!

Así que decidí poner mi inventiva al servicio de la infancia y rápidamente arrugué dos bolas de papel de periódico y las pegué con cinta adhesiva, al más puro estilo Art Attack del Disney Channel, cadena con la que mi chiquillo se pirra. Con ellas y dos recortes de cartón para hacer las orejas y unos alambres gruesos para las patas, colmillos y trompa, hice el armazón del elefante.

Cuando lo vio mi nene, se quedó muy ilusionado, y más cuando le dije que entre los dos lo recubriríamos con papel maché. Nos pusimos manos a la obra y disfrutamos de un buen rato de padre e hijo, con los recortes de papel y la cola que nos llegaron hasta las cejas y viendo cómo mi hijo comenzaba con esto de las manualidades. Una vez seco, lo pintamos. Podreis observar que no es el tipo de pintura a la que os tengo habituados. Es un pelín más naïf, de lo normal, pero ha sido la primera "pieza pintada" de mi churumbel, con alguna pequeña ayudita.

Mi mujer me dice, y con razón, que soy muy olvidadizo para las cosas relevantes. Las caras no se me olvidan, pero no me acuerdo de un cumpleaños o de un santo, y con gran esfuerzo recuerdo nuestro aniversario. Las fechas se me traban, los acontecimientos se confunden ante mi pobre memoria... Sin embargo, espero poder recordar siempre la cara de mi hijo ante el trabajo en conjunto de los dos, su expresión, pincel en mano, al pintar el juguete, la ilusión de poderlo llevar al cole para decir que lo hemos hecho entre los dos... Ójala este recuerdo no se me borre nunca jamás, ya que ésta es la mayor victoria de todas. No hay batalla con mejor resultado que este.

Si, sin duda alguna...

jueves 29 de octubre de 2009

Ingleses para Force on Force

Bueno, después de la aclaración de Manuel respecto a nuestra última "batallita", toca volver a nuestras cotidianas wargames experiences. En esta ocasión se trata de Force on Force, que podría tratarse de la lógica continuación de Ambush Alley, reglamento en el que se enfrentan fuerzas regulares contra insurgentes a modo genérico, pese a que el juego está orientado al conflicto actual en Iraq y Afganistán, y que en alguna ocasión hemos probado y comentado aquí, con unos resultados más que aceptables.

Force on Force presenta una dinámica similar, solo que en esta ocasión las fuerzas enfrentas son de regulares ambas, con lo cual me viene perfecto para el proyecto Segunda Guerra Mundial que llevo entre manos.

Parece una buena opción y las posibilidades son muy variadas. Hay tirada de iniciativa cada turno,igual que hacemos en Estandarte, con lo cual la linearidad de activación por turno se rompe. Además hay factores interesantes a tener en cuenta, como son los suministros a las tropas, la confianza, o el liderazgo.

El nivel de juego se presta a elevarlo a nivel de compañia (en Ambush Alley primaba la sección o squad en inglés), lo cual lo hace muy asequible para adaptarlo a mi objetivo.

Además, cuenta con algo que ya me gustó de Ambush Alley, y es el foro que tienen montado. Cualquier duda del tipo que sea se ve resuelta en cuestión de horas. Puedes consultar cómo han hecho otros los escenarios, qué figuras hay disponibles.

En fin, un juego al que le veo muchas posibilidades. Estoy acabando de darle la segunda lectura y creo que pronto lo probaré. Para ello he aprovechado y estoy pintando unos ingleses del '44, de Revell, bastante chulos, y con la peculiaridad de llevar el casco modelo "tortuga", distribuido desde el desembarco en Normandía. Voy a ver si les doy juego al mogollón de miniaturas que tengo en 1/72, que hay algunas que son muy vistosas, la verdad.

Os dejo con un adelanto de los ingleses:
Ingleses en Normadía

lunes 26 de octubre de 2009

Dirrachium. La visión de Júpiter.

No quiero quitar protagonismo a la estupenda entrada de Pedro con el informe de la batalla pero me ha parecido interesante realizar este comentario que podríamos llamar "las notas del árbitro" o "apuntes desde el Olimpo", esperando que sean útiles para cuando otro demiurgo haga un escenario.






1.- Los jugadores siempre harán aquello que menos esperas.

El diseño del escenario se baso en el juego de tablero "Caesar. The Civil Wars" de GMT games. En el mismo se indica que la batalla de Dirrachium no tiene turnos y que se termina cuando uno de los bandos llega a un determinado nivel de derrota. Me pareció buena idea conservar dicha condición. Realicé una simulación con las fichas intentando usar el reglamento estandarte. En la simulación supuse que César intentaría mantener la contravalación frente al ataque de los marines, por lo que calculé que en el turno octavo empezaría a correr la sangre. Esperaba que a partir de ese momento en un máximo de ocho turnos más la batalla habría acabado. Es decir, dieciseis turnos totales.



Ahora tengo claro que ese fue un error de diseño.



La estrategia de los cesarianos fue ceder espacio y luego confiar en derrotar al ejército de Pompeyo. Eso provocó que la primera sangre fuera vertida en el turno número doce. Los choques entre cohortes no se comenzaron a dar en serio hasta el turno dieciseís. Y la batalla duró veinticuatro turnos totales. Se hizó demasiado larga.



Me consuelo pensando que si calculé bien lo que iba a durar la batalla una vez se hubieran enganchado las legiones



2.- Hay que intentar poner un turno de finalización



Esta máxima ya se discutió en una batalla anterior. Sin embargo cometí conscientemente el error de no aplicarla. Si hubiera dicho que la batalla se acababa al turno dieciseís (una hoja de turnos completa), la batalla habría justo empezado, aunque los pompeyanos ya habían conseguido su objetivo táctico. Teoricamente esto no debería haber sido una megabatalla, como al finalmente sucedió. Hay otro factor que influyó en que se alargara tanto la batalla.





3.- El número ideal de unidades por jugador en una gran batalla es menor a 10



Pensé que si cada jugador llevaba una legión (10 cohortes) tendría suficiente para jugar decentemente. Ni muy pocas que te las eliminen enseguida y ya no jueges, ni tantas que no puedas controlarlas. Además todas eran del mismo tipo, por lo que no tenía que calentarse los cascos en pensar si una iba más deprisa que la otra, o si tenía distinto factor de combate. Ahora pienso que, en esta batalla, debería haber reducido a la mitad el número de unidades por jugador. Es decir, que 2 cohortes habrían formado una sola unidad de cuatro bases, como estamos acostumbrados a jugar. Eso creo que habría aligerado bastante el juego (aunque no me negaréis que los despliegues fueron espectaculares). Pero claro, cada uno habría dipuesto de menos unidades, y eso es un problema por lo que he dicho al inicio del párrafo. No se, pero quizás deberíamos comenzar a plantearnos que las megabatallas en las que intervenimos todos los socios están bien y son entretenidas, pero no deben de jugarse todos los meses.




4.- Es bueno que el azar decida los equipos y los jugadores.



En varias ocasiones hemos diseñado batallas en las que los generales en jefe, o los equipos han sido definidos previamente por el árbitro. En este caso yo lo dejé al azar y me alegro. Tiré un dado para ver quien era Julio César y a partir de ahí utilicé el orden alfabético para determinar el resto de personajes. Luego piensas que si aquella unidad o ese flanco lo hubiera llevado Fulano en lugar de Mengano habría realizado una escabechina, o que si Zutano hubiera estado en tal lugar habría sido masacrado, pero también piensas que es a base de tortas (figuradas) como la gente aprende.



5.- No permitas que la batalla se alargue tanto



Si a los jugadores les pareció cansada no quiero deciros como me pareció a mí. Al final el cansancio me hizo mella y comencé a cometer errores. Así que pido disculpas por los mismos. Se que los errores arbitrales nunca son agradables, ni para el que los padece ni para el que los comete. Además de que pueden llegar a estropear una batalla. Y viceversa, también los jugadores comienzan a cometer errores de reglamento según se alarga y complica la batalla.



6.- Procura que sean claras cuales son las condiciones de victoria o de derrota de un ejército e intenta compensar por un lado lo que está descompensado por otro.



Si hubiera seguido la regla de escenario del juego de tablero, los Pompeyanos habrían ganado. Sin embargo se me ocurrió poner unas condiciones distintas que permitieran mayores posibilidades a ambos bandos. El escenario seguía siendo favorable a los pompeyanos, pero ya no lo era tanto. Además, disminuí un poco más el poder de las legiones de Pompeyo, con lo que el total de puntos de daño de cada uno de los ejércitos era más similar.

7.- Intenta que haya buen humor, pero ten cuidado con las bromas

A veces no nos damos cuenta, pero algunos comentarios o bromas pueden no ser entendidos por otro jugador. Esas situaciones pueden ir provocando que se genere un mal ambiente que se va acumulando a lo largo del desarrollo de una batalla y que ha veces nos ha estallado estropeando lo que debía de ser una tarde de ocio. Echando la vista atrás creo que el momento "Bob Esponja" fue el mejor momento, porque consiguió que una situación realmente tensa (Julio César estuvo a punto de caer prisionero) se convirtiera en un momento muy gracioso y de camaradería. Actuó como una especie de valvula de escape que liberó tensiones.

Bueno, no me enrollo más. Aquí os dejo la canción de Bob Esponja (en versión hispanoamericana)

jueves 22 de octubre de 2009

Pruebas de pintura

¿Qué le pasa a este tío? ¿Se ha cambiado de bando? ¿Ha dejado quizá la miniatura histórica...?

No, amigachos, no. Voy a hacer un apunte rapidillo acerca de técnicas de pintura.Para ello he desempolvado unas miniaturas que tengo de 28 mm de El Señor de los Anillos y me he dedicado a poner en práctica los nuevos conocimientos que voy adquiriendo en temas de pintura a escalas mas grandes. La verdad es que las miniaturas son muy chulas, muy bien definidas y ya que son de fantasía me permiten pintar con más libertad. He ido jugando con tintas y lavados para dar la impresión de polvo en los ropajes. Los degradados de la cara y ropas los he hecho con la pintura más diluida, buscando que las transiciones no sean tan bruscas. En fin, creo que se ha quedado bastante decente.

Os dejo unas fotillos de mi nuevo Aragorn:
Aragorn frontal

Aragorn trasera


lunes 19 de octubre de 2009

Dirrachium. Nuestra batalla particular

Romanos republicanos (Essex miniatures)


Bueno, bueno. Tras un intermedio, volvemos a ofrecer los informes de nuestras batallas. Ahora que parece que las cosas vuelven a su sitio, es hora de relatar cómo se desarrolló el último encuentro en nuestro club. Como bien explicó mi compañero Manuel en el anterior post, en esta ocasión hemos tenido el placer de recrear una batalla realmente complicada, Dirrachium, en la que César se las vio un tanto apuradas.

Para la ocasión, los bandos se dispusieron del modo siguiente:

Por parte de los cesarianos estaban tan solo Juan, Manolo y Vicente (nuestro nuevo socio) mientras que en José Luis recayó el papel del divo Iulio. Con inferioridad numérica, pero con legiones veteranas se les presentaba el reto de hacer frente a un ataque de los pompeyanos, quienes contábamos con mayor número de tropas, aunque eso si, de dudosa calidad.

En el bando pompeyano estábamos Frank, Jose, Javi, Vicente, José Antonio y yo mismo, ostentando el rol de Pompeyo.

Pues bien, tras saber los papeles de cada uno, estuve toda la semana pensando acerca de cómo llevar la batalla a cabo. Finalmente, decidí las siguientes órdenes:
Los pompeyanos abandonan el campamento

En primer lugar, saldría yo del campamento con una de las legiones veteranas, en dirección al centro del campo de batalla. A la vez que efectuaba la maniobra, Vicente, con otra de las legiones veteranas se debía encaminar sin demora alguna a tomar posiciones dentro del contravallum construido por los cesarianos, para subir después, si no había resistencia, a apoyarme en mi despliegue en mi flanco derecho. Mientras tanto, tropas de infantería de marina, al mando de José Antonio, habían desembarcado en la costa, en el extremo inferior derecho del campo de batalla, con órdenes de bordear el vallado cesariano y hostigar a las posibles tropas que fuera encontrándose a su paso.

Una vez hubiésemos sacado las primeras tropas del campamento, le tocaba el turno a Frank y a Javi, que irían saliendo por la puerta más al norte, para ir tomando posiciones, Frank a mi izquierda y Javi hacia el bosque más cercano. Tras ellos, saldrían Jose y José Antonio, con sendas legiones recién reclutadas, con la misión de proteger el flanco izquierdo de Frank.

Aquí podemos ver el éxtasis de mi amigo Frank al salir del campamento. Al parecer, estaban demasiado apretados ahí dentro...
Lentulo, aliviado por salir del campamento

Poco a poco, las posiciones iban determinando dónde estaría lo crucial de la batalla, y en consecuencia, César desplegaba sus legiones...
La respuesta cesariana

Y poco a poco, los movimientos nos iban acercando a lo que parecía iba a ser el punto de conflicto, en el que los legionarios más veteranos de Pompeyo chocarían sus escudos con los cesarianos. En este caso, parecía que tendría que empeñar mis esfuerzos en provocar una brecha en la línea de legionarios frente a mi, mientras que Frank tendría que apoyarme en mi flanco izquierdo, tarea que realizó muy dignamente, aguantando un feroz castigo por parte de los legionarios acaudillados por el mismísimo Julio César. Mi único recelo era que mi flanco derecho quedaría finalmente al descubierto, ya que las tropas de Vicente, si bien habían tomado sin resistencia las posiciones cesarianas, no habían tenido tiempo de subir a tiempo para cubrirme, con lo cual tendría que atacar y vigilar ese flanco.
Ahí nos daremos de leches

Mientras esto ocurría, en el extremo izquierdo del campo de batalla, las tropas de reclutas trataban de detener a los cesarianos que intentaban avanzar por ahí, con variado resultado, ahora avanzando, luego retrocediendo, obligados en muchas ocasiones por su falta de veteranía.

Así, la primera tentativa de lucha se saldaba con un retroceso de los pompeyanos, aunque pronto recuperaríamos las posiciones, volviendo a ofrecer pelea sin tregua. Había que arriesgar, al igual que lo estaban haciendo (y muy bien, a mi parecer) los cesarianos, ya que el apoyo de Frank se veía duramente minado por los continuos ataques de José Luis, con lo que me obligaba a un nuevo ataque sobre las tropas comandadas por Manolo, que esta vez si tuvo éxito.

Sin embargo, la presencia del divo Iulio tenía un efecto demoledor, y sus tropas comenzaban a mascar los higadillos a los legionarios de Frank, que tenían que retirarse, muy castigados.
Dura escabechina

La dureza de los combates entre Manolo y yo era constante. Ataques y contraataques se sucedían, inclinando la balanza ora para un lado ora para el otro, hasta que, llegados a un punto en el que el número de bajas sufrido superaba la capacidad de resistencia de nuestras tropas, Manuel, como árbitro, decidió dar por finalizada la batalla, otorgando la victoria (reñida pero merecida) al bando cesariano.

En fin, ¿qué puedo decir de esta batalla? El escenario estuvo muy bien llevado por Manuel. Se trataba de un escenario un tanto complicado, pero salió muy bien.

Las tropas estuvieron en su sitio, creo que el plan era cuanto menos aceptable: las tropas más débiles guardando el flanco por donde esperaba menos actividad, como sucedió. Las mejores al centro y derecha, para golpear fuerte en un punto. Una vez más me enorgullezco de tener por compañero a mi amigo Frank, que supo cubrirme muy bien el flanco, mientras yo luchaba a la desesperada con Manolo para causarle bajas antes de que ellos nos las hicieran a nosotros, procurando aprovechan el modificador de primera carga y apoyos.

No obstante, pienso que la Dea Fortuna tiene una bella cara, pero un feo culo, y en esta ocasión no dejó de mostrarme este último, ya que se me hizo muy cuesta arriba no poder conseguir más que dos tiradas de iniciativa en toda la partida. Mis compañeros tampoco tuvieron mejor suerte (¡Dioses!, ¡Salieron cinco unos seguidos!). Pero pese a no tener la suerte de cara, continuamos con ello tenazmente.

Fueron ocho horas de intensa batalla, en la que ningún bando dio por perdida la batalla en ningún momento. Una buena batalla, si Señor. ¡Dura batalla, a fe mía!

Esperemos que la próxima sea menos intensa. ¡¡Yo acabé muerto!!