31 de agosto de 2008

La revuelta de Boadicea (60 - 61 d.C)

La vuelta a las actividades no podía ser más interesante. Esta vez, Manolo nos propuso un escenario de la revuelta de las tribus britanas contra el dominio romano entre los años 60 y 61 d.C, acaudilladas por la reina de la tribu de los Iceni, Boadicea o Boudicca, según unas u otras versiones.

Según la wikipedia, Boudica; también conocida por el nombre latinizado de Boadicea, Buduica y Bonduca) y cuyo nombre significaba ‘victoria’, fue una reina guerrera de los icenos que acaudilló a éste pueblos y a otras tribus bretonas, incluyendo a sus vecinos los trinovantes, durante el mayor levantamiento contra la ocupación del Imperio Romano entre los años 60 y 61 d. C., durante el reinado del emperador Nerón. Estos hechos fueron narrados sobre todo por dos historiadores, Tácito (en sus Anales y en La vida de Julio Agrícola) y Dión Casio (en Historia romana).

La simulación que llevamos a cabo este fin de semana consistía precisamente en la batalla que la enfrentaba a las tropas del gobernador Cayo Suetonio Paulino, en la cual la resistencia britana fue finalmente desbaratada y reprimida, acabando con la vida de un gran número de ellos, incluyendo a la propia reina y sus hijas.

Así, por cada bando teníamos a Manuel y Juan como romanos, y a Manolo, Jose, Jose Luís y yo como britanos.

Nuestro planteamiento inicial era de lo más sencillo: el centro de carros avanzaría hasta situarse en disposición de disparar a las tropas auxiliares de vanguardia, eliminando a toda aquella que pudiese. Mientras tanto, las alas izquierda y derecha adelantarían de modo simultáneo sus lineas de hostigadores, para ablandar a los auxiliares y legionarios de sus respectivos frentes, mientras que los guerreros de retaguardia irían avanzando en columnas para enfrentarse a los romanos tras la acción de los hostigadores. En el bosque y la colina de nuestra derecha e izquierda respectivamente, unidades de infantería ligera pugnarían contra la infantería ligera romana por controlar ambos accidentes geográficos, con el fin de aprovecharlos posteriormente para lanzar ataques a los flancos.

Con ello, comenzamos el enfrentamiento yendo en principio todo según lo planeado. Sin embargo, pronto comenzaron a hacer los bárbaros de las suyas. Una regla de escenario preveía que la segunda linea de agresivos guerreros, un tanto alocados ellos, y ante la perspectiva de machacar escudos y yelmos romanos, se podría comportar de modo un tanto indisciplinado. Ello se veía reflejado en la siguiente condición: Para cada turno había que tirar 1d10 para ver el comportamiento de estas tropas. Con un resultado de 6 hacia arriba, el control de las tropas se mantenía. Sin embargo , un resultado de 1 a 5 producía que estos barbaros se lanzaras en tropel hacia el enemigo más cercano, arrollando si era preciso a sus propias tropas de vanguardia.


De este modo, nuestros hostigadores tenían la doble tensión de mirar hacia el frente y vigilar a su vez la retaguardia, por si los machotes se desmadraban, como sucedió al poco tiempo. Un par de turnos en los que se desorganizaron por completo obligó a los hostigadores a lanzar apresuradamente las jabalinas que pudiesen y quitarse rápidamente de enmedio, antes que ser arrollados por los enfurecidos guerreros, malográndose así una primera fase que hubiera reportado una seria ventaja a la segunda linea.


Con todo ello, no obstante, conseguimos de algún modo reorganizar a parte de los grupos de guerreros y comenzar a realizar ataques, que se estrellaron de modo lamentable conta las loricae segmentatae de los legionarios, que vieron recompensada su disciplina frente a los impetuosos britanos, que no conseguían hacer mella ni penetrar en las líneas romanas.


El resultado, el previsible. Los britanos, desmadrados no conseguíamos más que ver como nuestros guerreros se esfumaban en vanos ataques en solitario contra las bien preparadas y apoyadas tropas romanas, que realmente no se vieron en serios aprietos.

Un ejercito un tanto peculiar éste de los galos, britanos y demás barbaretes. Demuestra que la falta de disciplina puede echar al traste una batalla del modo más fácil. Mucho bárbaro, pero poco seso. Interesante la batalla, aunque se queda un poco de mal sabor de boca al ver que has hecho lo correcto, pero en este caso, la indisciplina ha hecho desaprovecar un plan bastante bueno, para el que contábamos con vastantes ventajas, como era la posesión de ambos flancos y un número superior de tropas.

Bueno, Keep on rollin', boys!!

Bye.

29 de agosto de 2008

Waterloo

Acabo de terminar la lectura de "Waterloo", de Alessandro Barbero, y no puedo dejar la ocasión de comentar mis impresiones sobre este libro. Es la segunda incursión que hago en este autor, después de "El día de los bárbaros", que ya me resultó fascinante, y de nuevo he disfrutado como nunca de la lectura. Indagaré sobre la bibliografía de este historiador italiano que tiene gran habilidad para narrar las cosas, que no es poco. Tenía interés en leer el libro sobre todo a raíz de la recreación que el club hizo en Alcoy a finales de junio, y que desgraciadamente no pude disfrutar, y mi amigo Alvar Fáñez me lo dejó.

Probablemente seré declarado hereje y quemado en la hoguera cuando mis compañeros de club sepan que a parte de cuatro detalles sobre la batalla, la desconocía totalmente, tanto en su desarrollo como en sus protagonistas (salvo evidentemente Napoleón y Wellington). Y es que cuando uno se forma como historiador lo primero que debe tener en cuenta cuando estudia las guerras es cómo se producen y qué consecuencias comportan (tratados de paz, cambios territoriales), y las batallas y su desarrollo quedan en un segundo plano. Ahora es cuando estoy empezando a introducirme en la historia militar y las pocas incursiones que he hecho de momento han sido todo un acierto.
"Waterloo" es un libro que te engancha desde el primer momento, que narra los hechos con emoción, detallismo (sin caer en la monotonía) e intentando explicar la versión de los hechos más plausible. Para un neófito como yo de las técnicas bélicas en época napoleónica (y de otras épocas, je, je), que el autor dedique algunos párrafos a explicar qué ventajas tiene el cuadro sobre la línea ante caballería, el papel de la artillería o la forma de organizarse los regimientos sobre el terreno no tiene precio. He aprendido mucho con este libro. Como no estoy capacitado para hacer comentarios expertos sobre la estrategia en la batalla, sí diré que el planteamiento de Napoleón me pareció acertado ya que tuvo contra las cuerdas al ejército aliado, aunque cometió errorres, como el de no vigilar mejor su flanco derecho para evitar la sorpresa prusiana. Por otro lado me sorprendió mucho el papel tan importante que juegan los fusileros ingleses y los tiradores franceses durante la batalla, sobre todo en Hougomount y la Haye Sainte. En fin, fue toda una carnicería que acabó con la Grande Armée.
Seguiremos hablando de libros. Hasta pronto.

25 de agosto de 2008

Es duro el veraneo...

Si señor, ya estamos aquí otra vez. De nuevo en la brecha. Vuelta al curro (aaaarrrgh!!), vuelta a la rutina y vuelta a las aficiones. Bueno, no es exactamente así, ya que hay aficiones que van con uno allí donde vaya y pueda. Y así es con el tema de la pintura, ya que en anteriores posts mencionaba que quería pintar esto y aquello durante el verano y ¡Vive Dios que así ha sido!, aún a costa de pegarse uno la sudada padre bajo un toldo en un camping de veraneo, dejándose el culo en la banqueta de playa (todo un clásico del verano pero que, curiosamente, cuando buscas ya no encuentras) y en la mesita plegable.
Todo un reto, amigos míos. Pintura extreme, sólo para valientes. Porque se trata de una actividad, en efecto, un tanto compleja que llevo practicando al menos dos veranos y a mi me cunde, oiga. Es así por varias razones.

En primer lugar, tus miniaturas y pinturas han de ocupar un lugar en el atestado coche, en que acarreas toooodos los bártulos para ir de camping (preciosa actividad por otra parte). En las condiciones en las que cargamos el vehículo, tan sólo eso ya supone un reto.

En segundo lugar, y una vez instalados en la parcela, viene la historia de buscar un rinconcito para tí y tus miniaturas, las cuales he sacado previamente del coche, que llega a alcanzar temperaturas realmente apabullantes, casi con lágrimas en los ojos por verlas sufrir así (sig!). Tampoco es tarea fácil, porque en pleno agosto, la sombra bajo un toldo, por muy grande que pueda ser, es más bien disputada.En tercer lugar, y una vez que ya estamos perfectamente situados, viene el acto de pintar. Otra situación extrema. Las pinturas se secan con extrema facilidad. Las mezclas de colores aún lo hacen más rápido. Los chorretes de sudor a veces te impiden ver, ya que si estás en plena faena, no te paras a secarte. En fin, un estrés. Sin embargo, tiene un punto muy positivo, y es que estás en paz contigo mismo y con la naturaleza y parientes. Te dejan hacer. Como en el camping, tareas, lo que se dice tareas, no hay, te pasas el día tocándote la gaita y bañándote en la playa, y siempre hay un hueco más o menos largo para aprovechar, desenfundar pinceles y rematar alguna faena. En mi caso, ha sido de lo más productivo. He conseguido pintar dos unidades de caballería bajo imperial romana (una pesada y otra de dalmatae ligeros), así como dos de caballería goda (tambien pesados y ligeros). Aquí teneis algunas fotillos que les saqué a algunas de ellas:


También he conseguido pintar otra figura que tenía pendiente y que ha sido esta la ocasión idonea para hacerlo. El legionario romano con lorica segmentata que compré hace unos meses a escala 54 mm, que no encontraba el momento para comenzarlo. Ya lo tengo en danza. Espero acabarlo pronto, ya que sólo me falta el scutum y el pilum por pintar. La verdad es que habituado a las escalas pequeñas, ha sido un retorno a los orígenes de lo más gratificante. Espero que mi colega de blog Juan, de MiniMundo no se tire las manos a la cabeza, ya que las fotos no hacen realmente justicia. Creo que se me ha quedado bastante decente. Una vez que lo tenga completo, le haré un reportaje fotográfico como Dios manda y lo publicaré. Creo que volveré a pintar algún chicarrón de estos en más ocasiones. Me ha gustado mucho pintar a esta escala y supone un cambio interesante como pintor de miniaturas.
Bueno, seguimos en el meollo, con todos los proyectos por delante (Bajo Imperio Romano y Godos, Austríacos napoleónicos y Segunda Guerra Mundial), más lo que se vaya sumando. Es una locura esto de la pintura...