
Esta entrada puede resultar un tanto extraña, ya que se sale un tanto de la tónica general del tema que nos ocupa. Sin embargo tiene su lógica. Y es que las cosas son así.
A lo largo de todo el tiempo que llevo escribiendo aquí, sólo he mostrado la faceta más evidente del hobby, como es naturalmente, el wargame, los soldados, la pintura de miniaturas... En alguna ocasión he hecho alguna entrada más personal, pese a que no se trate de un blog enfocado hacia esa faceta. Pero detrás de todo este conjunto de plomo, plásticos, escalas, batallas, acrílicos y demás erudiciones y frikismos varios existe una persona. Y tengo mi corazoncito, aunque no lo parezca...
Y es que hace unos días que mi hijito vino con una "misión" del cole. Tenían que llevar algo que tuviera relación con los elefantes. Si, si, ese simpático paquidermo que suele hacer nuestras delicias en nuestros encuentros con cartagineses o seléucidas. Daba igual que fuese un libro, fotos o un juguete...
-"Hmmmm, un juguete", pensé yo. ¡¡Un juguete...!!
Así que decidí poner mi inventiva al servicio de la infancia y rápidamente arrugué dos bolas de papel de periódico y las pegué con cinta adhesiva, al más puro estilo Art Attack del Disney Channel, cadena con la que mi chiquillo se pirra. Con ellas y dos recortes de cartón para hacer las orejas y unos alambres gruesos para las patas, colmillos y trompa, hice el armazón del elefante.
Cuando lo vio mi nene, se quedó muy ilusionado, y más cuando le dije que entre los dos lo recubriríamos con papel maché. Nos pusimos manos a la obra y disfrutamos de un buen rato de padre e hijo, con los recortes de papel y la cola que nos llegaron hasta las cejas y viendo cómo mi hijo comenzaba con esto de las manualidades. Una vez seco, lo pintamos. Podreis observar que no es el tipo de pintura a la que os tengo habituados. Es un pelín más naïf, de lo normal, pero ha sido la primera "pieza pintada" de mi churumbel, con alguna pequeña ayudita.
Mi mujer me dice, y con razón, que soy muy olvidadizo para las cosas relevantes. Las caras no se me olvidan, pero no me acuerdo de un cumpleaños o de un santo, y con gran esfuerzo recuerdo nuestro aniversario. Las fechas se me traban, los acontecimientos se confunden ante mi pobre memoria... Sin embargo, espero poder recordar siempre la cara de mi hijo ante el trabajo en conjunto de los dos, su expresión, pincel en mano, al pintar el juguete, la ilusión de poderlo llevar al cole para decir que lo hemos hecho entre los dos... Ójala este recuerdo no se me borre nunca jamás, ya que ésta es la mayor victoria de todas. No hay batalla con mejor resultado que este.

Si, sin duda alguna...
Comentarios
Enhorabuena por tu post!
Valthaer
http://elhobbitinquieto.wordpress.com
Un beso a los dos.
JAJA sin duda una gran experiencia que merece recordarse.
¡Conserva ese elefante!