15 de enero de 2010

Reflexiones acerca del azar

dados
Como bien es sabido, en los juegos de guerra hay un factor suerte que suele estar presente en toda batalla. No es tan acusado como en un juego de azar, que cómo bien indica su nombre, lo deja todo en manos de este esquivo elemento, pero si que está ahí.

Por regla general a lo largo de una batalla se producen tiradas de dado favorables y otras menos, tiradas mediocres e incluso fatales, que condicionan tus actuaciones en el transcurso de los turnos de combate. No se por qué, yo suelo tener una suerte bastante irregular, más bien tirando a mala. Sin embargo, me pasa como a los ejércitos españoles en la Guerra de la Independencia, que padecen mucho, pero que siguen ahí, dando guerra. Llamadlo tenacidad, cabezonería o simplemente memez, pero pese a los resultados nefastos, no me rindo.

Y ello me lleva a una reflexión: ¿Se puede actuar sobre este tan aleatorio elemento?. En nuestro caso, como wargamers que somos (aunque no me guste mucho emplear una terminología tan anglosajona), pienso que si. Al menos si se puede amortiguar o asegurar un éxito de un modo aproximado. Evidentemente, una mala tirada es una mala tirada, pero no es lo mismo si reúnes el máximo de factores a tu favor, con tal de mitigar, en caso de que se produzca, un resultado adverso. Eso lo podemos llamar táctica, o al menos, conocimiento de tus potencialidades.

Mejor me explico.

A la hora de mover nuestras unidades, no hay ningún problema. Tan sólo has de saber qué capacidad de movimiento tiene cada una y qué puede hacer en cada ocasión. Sabemos, por ejemplo, que la infantería ligera tiene la facilidad para escapar si prevé una carga enemiga, que sobradamente puede eliminarla, o sabemos que no se puede perseguir a una unidad de caballería con infantería, a no ser que esta no tenga escapatoria. En fin, son conceptos básicos que nos permiten posicionar nuestras unidades de la mejor manera posible para explotar una acción en un momento determinado. Sin embargo, cuando se plantea una acción de ataque o defensa es cuando hay que pensar sensatamente cuáles son varios factores.

En primer lugar, y poniendo el ejemplo de un ataque, habría que pararse a pensar cómo vamos a efectuarlo y sus posibles consecuencias, tanto si tiene éxito como si, desgraciadamente, fracasa. Habría que preguntarse ¿con qué tipo de tropa voy a realizar el ataque? ¿es superior, igual o inferior a mi adversario? ¿tengo el apoyo de unidades próximas...? Son todo preguntas con las que vale la pena gastar unos minutos y analizar bien la situación. En mi opinión, es mejor reunir el máximo de factores favorables antes que realizar una carga a las bravas, en la que el factor azar resulta mayor.

Por ejemplo, tenemos una solitaria unidad de tipo A (según nuestras categorías, de élite) que tiene enfrente una línea sólida línea de tropas C (fogueadas, en este caso). Podríamos cargar contra una de ellas con la esperanza de abrir un hueco y desbaratar la línea de defensa, ya que somos muy machotes y no le tenemos miedo a nada. Sin embargo, si comenzamos a sumar los factores, nos damos cuenta que si ganamos es por poco (más tentación para la suerte del dado): Por el ímpetu de cargar la primera vez, por la veteranía, pero poco más. Sin embargo el contrario también tiene que tirar un dado y, probablemente, tenga apoyos de unidades amigas a uno o ambos flancos, con lo cual las ventajas previas de una carga se anularían, dejando más espacio al azar del dado. Si la cagamos con el dichoso dado, podemos vernos en un aprieto serio...

Mi consejo es que no nos dejemos cegar por la potencia de las tropas, sino que busquemos ayudarlas al máximo, y ello implica proporcionar apoyos siempre que se pueda, tanto para el ataque cómo para la defensa. También implica buscar el tipo de formación adecuada para cada ocasión (línea, columna, escaramuza o cuadro), según la necesidad, si pretendes atacar cuerpo a cuerpo o al disparo. Nunca realizar cargas aisladas suicidas que no suelen conducir a buen puerto. Calcular bien las distancias, que puede ayudar a que tú estés en distancia corta para disparar y el adversario no, o que tengas distancia suficiente para realizar una carga... Todo para mitigar el factor suerte, que siempre está presente.

Y esto es válido igualmente para la defensa. Protege tus tropas podría ser una buena máxima. Proporciona apoyos a las unidades que puedan recibir ataques. Busca mantener una reserva que pueda actuar en el foco de mayor presión.

Todo ello no es garantía de éxito, pero contribuye a que las cosas salgan bien. Aún recuerdo con dolor una situación en la que dos columnas mías de infantería francesa napoleónica veterana, apoyándose la una con la otra, pretendía atacar a dos unidades portuguesas (pobrecicas, pensé) que estaban en línea. Mis factores eran mejores, mi primera carga me daba bonificación y el apoyo de ambas también. Auguraba un éxito casi seguro. Sin embargo, un 1 maldito en mi dado era respondido por un magnífico 10 del contrario, que hacía retroceder a mis sufridos franceses y echaba al traste todo el ataque. Es verdad, todo esto no es garantía de éxito, pero es que a mi la Dea Fortuna me deja tirado en más de una ocasión.

Jode perder una batalla, pero cuando la pierdes pese a haber hecho bien las cosas jode aún más.

No olvidemos estos detalles, y yo el primero. A veces nos dejamos llevar por el entusiasmo o la excitación del momento y no obtenemos los resultados mejores. Y, la verdad es que el azar sigue estando muy presente... Pese lo que hagamos.

13 de enero de 2010

Gravelinas (2ª parte)

Si en la anterior entrada describía brevemente nuestra particular Batalla de las Gravelinas, hoy toca poner las prometidas fotos. Lamentablemente, mi cámara se quedó sin pilas y no pude tomar fotos sobre el desarrollo posterior de la batalla, pero basten estas para ilustrar lo magnífico del escenario. Las miniaturas son principalmente de Manolo y Frank y, la verdad, es un placer jugar con tan estupendas piezas.

En esta primera foto, podemos ver cómo estaba la disposición inicial de ambos ejércitos:
despliegue inicial

Jose está pensando en poner el turbo para llegar a tiempo a nuestra ala derecha...

En esta otra vista, podemos observar las líneas españolas que iban a enfrentarse a las batallas francesas:
lineas españolas

La infantería ligera causaría un daño tremendo en las líneas galas, si bien no pudimos explotar con eficacia lo conseguido. Una lástima...

Aquí podemos observar los avances que se desarrollaban en los primeros turnos, viéndose cómo los ligeros españoles están en pleno intercambio de disparos con los franceses, seguidos muy de cerca por las ondeantes banderas de los Tercios.
primeros turnos


Mientras nuestras miniaturas se partían la cara sobre el terreno, mi buen amigo Frank estudia con detenimiento sus papeles y disposición de tropas (¿o quizás esté escribiendo un soneto?)
frank pensando


Aprovechamos para vestirnos un poco de época, aunque el genial Frank siempre nos deja a todos con la boca abierta. Perfectamente caracterizado con parlota, camisa acuchillada, calzas y toledana ... ¿Se puede pedir más?
Frank caracterizado

¡Madre mía! Si el afán recreacionista de mi amigo comienza a tomarse en serio, va a ser digno de ver. Este hombre parece Mortadelo con sus disfraces, tiene de todo. ¡Que sería de nosotros sin Monsieur Frank!

En fin, hasta aquí la crónica de Gravelinas. La próxima batalla oficial será nuevamente de las napoleónicas. En esta ocasión será Arapiles. La cosa está moviéndose ya para finales de enero. Ya os contaré como se desarrolla el tema.

11 de enero de 2010

La Batalla de las Gravelinas (1ª parte)

Tercios españoles
Con un poco de retraso, ya que la batalla se celebró a finales de año, voy a narrar, naturalmente desde mi perspectiva, lo acontecido en Gravelinas, la última batalla oficial que jugamos en el club.

La batalla de Gravelinas real tuvo lugar el 13 de julio de 1558 y enfrentaba a los españoles contra los franceses (podeis ver una reseña de la batalla en la wikipedia) y se saldaba con una contundente victoria para las armas españolas, que junto a la derrota en San Quintín, en 1557 obligaba a Enrique II de Francia a firmar la paz con Felipe II en la Paz de Cateau-Cambresis.

En esta ocasión, Manolo ejercería de árbitro, preparando la batalla con la pericia que le caracteriza. Él mismo dispuso que el despliegue inicial de las tropas no se dejaría al arbitrio de cada comandante en jefe, sino que se haría el histórico, con los franceses desplegados en la playa y los españoles enfrentados.

Con el desafío lanzado, nos dispusimos a llevar a cabo la simulación. Por el lado francés se encontraban José Luis y Vicente, liderados por Frank. José Luis se encargaría de la infantería en batallas, con los piqueros al centro y los arcabuceros a las alas, ocupándose del ala derecha francesa, mientras que Vicente lideraría a la caballería a la izquierda. Frank hacía de vínculo entre un ala y la otra, a la vez que dirigía las operaciones.

En el bando español nos encontrábamos Jose y José Antonio a cargo de la caballería, con sendos contingentes de caballería media y ligera, cada uno a ambas alas de nuestro despliegue. El centro lo ocupaba yo mismo, con todos los tercios, enfrentado a las batallas francesas, mientras que Juan estaba al mando, con la reserva y la infantería ligera.

Una vez todo dispuesto, comenzó la planificación. Por nuestra parte, el plan estaba claro. La caballería de Jose Antonio frenaría el embite de sus homólogos franceses, mientras que Jose volvería grupas desde su ala izquierda para trasladarse con rapidez hacia la derecha, con el fin de ayudar a Jose Antonio a parar a los jinetes franceses. Mientras tanto, la infantería en Tercios avanzaría oblicuamente hacia la izquierda para enfrentarse a las batallas. Iría precedida de la excelente infantería ligera, que con sus arcabuces haría fuego previo sobre los franceses, para ir preparando el terreno a los tercios. Así, una vez ocupadas nuestras posiciones, comenzamos la batalla.

Desde mi perspectiva, el avance iba bien, con corrección, mientras que la infantería ligera se avanzaba y recibía unas pocas bajas debido a un poco eficaz fuego de artillería, que no impedía su rápido avance ni su respuesta. Pronto comenzaron a cruzarse los disparos con las batallas galas, sufriendo estas últimas costosas bajas a manos de Juan. Y detrás iban los Tercios, deseando atacar...

Sin embargo, en el ala de caballería se comenzó a entrever a los pocos turnos que había un tanto de desorden. No pude ver con claridad que sucedía realmente. Tan sólo atisbé a ver una serie de cargas aisladas, sin apoyos, que se estrellaban contra las lineas de caballería de Vicente. Algo no parecía ir del todo bien en ese flanco...La presión francesa amenazaba con causar un estropicio entre nuestros jinetes, pero turno que pasaba, turno que nos aproximábamos a las batallas desde mi flanco.

Llegamos a un turno en el que la infantería ligera se encontraba en pugna con los franceses, disparando continuamente y causando bajas considerables. Sin embargo, su presencia comenzaba a causar inquietud entre mis filas porque me impedían enfrascarme con los franceses en buenas condiciones de victoria. No quise hacerme el listillo y relevar las líneas de ligeros de Juan para atacar a las batallas ya que en realidad estaban haciendo su trabajo de modo estupendo pero, la verdad, es que debí hacerlo porque habría entrado en contacto de un modo rápido con los franceses y, con los debidos apoyos habría podido abrir una brecha insalvable entre los franceses. Sin embargo, decidí esperar a que Juan retirara sus tropas y me dejara espacio para cargar y creo que fue un error.

La situación en la derecha, con la caballería, se deterioraba a pasos agigantados, mientras que en el centro y derecha se estancaba, dando a los franceses la oportunidad de reagruparse e ir eludiendo poco a poco el contacto con mis Tercios. Muy hábilmente, los franceses retiraban sus tropas, muy tocadas por el fuego de ligeros y Tercios, evitando que las cogiera, lo que supondría un combate un poco en desventaja para ellos. Finalmente, decidí interpenetrar a la infantería ligera, porque veía que se me escapaban las oportunidades.

Demasiado tarde. Manolo anunciaba que las bajas sufridas por ambos bandos nos ponían en desventaja, con lo que había que causar los mayores daños posibles. ¿Cómo habíamos llegado a esto?¡Vaya castaña! Me había confiado, lo reconozco. Y ahora se nos escapaba la victoria...

Tras un turno de fuertes combates, Manolo nos advertía que la pérdida de una sola unidad más nos conduciría a una derrota. Y esta vino de manos de Frank, que coló una infantería ligera que arcabuceó con saña a una tocada unidad de infantería ligera por la espalda, hundiéndonos en una derrota, la verdad es que tonta...

¿Fallos? Unos cuantos. Entono el mea culpa y creo que por mi parte debía haber tenido la iniciativa de pasar las tropas de Juan a la retaguardia. De haber podido hablar con él, le habría pedido que se echara al flanco o que se refugiara tras los Tercios, pero como en plena batalla no podemos hablar conforme se nos antoje, sino que hay que enviar mensajeros, era una pérdida de tiempo. Creo que el no hacerlo contribuyó a que se escaparan los franceses, mientras nos trituraban la caballería. El tiempo en este caso corría a favor de ellos. A veces uno tiene que tragarse la educación y actuar según vea. ¡Vaya leche!

Por otro lado, creo que la caballería no se coordinó con corrección, aunque hablo sólo desde la impresión que me dio. Las cargas sin apoyos no son buena política...

En fin, creo que, al menos desde mi punto de vista, fue un exceso de confianza lo que nos llevó a esa triste situación. Me da muchísima rabia haber perdido de modo tan tonto. No me queda mucho consuelo, no.


Lamentablemente, las fotos no son muchas, ya que a mitad de batalla me fallaron las pilas y me quedé sin cámara. Las pondré en la próxima entrada, así que estad atentos. Hay alguna que no tiene desperdicio...

7 de enero de 2010

Mis últimas incorporaciones

Desde que comenzó el lío del traslado he ido sacando espacio y tiempo para poder ir haciendo alguna cosilla. Si bien ya os enseñé los barcos que había pintado ahora querría mostraros en lo que he estado pasando los ratillos que he tenido para pintar.

En primer lugar, aproveché para rematar una unidad más de falangistas de Essex que tenía sin pintar. Concretamente son unos hispapistas, que he pintado como escudos plateados, para formar parte de un futuro ejército seléucida. El modelo lo vi en uno de los últimos números de Ancient Warfare . Me gustó y los pinté así. Ahí van unas vistas de los hispapistas (¡Toma el verso!)
Hispapistas 1


Con ello tengo ya cuatro unidades de falangistas, en torno a 5.000 o 6.500 infantes, según se cuenta la escala, a 1=80 o a 1=100. Ya comienza eso a ser un núcleo para un futuro ejercito pírrico, ptolemáico o seléucida...
Nucleo de falanges


Por otro lado, también he retomado el tema de bajo imperio. Recientemente recibí unas minis de Old Glory que, si bien resultan un poco más bastas que las de ATF, tienen a mi modo de ver un equipamiento más aproximado a la idea que tengo hecha de los infantes del Bajo Imperio Romano: Cascos de tipo Spangenhelm, pañuelo al cuello y cota de malla. Son un pelo más bajitos que ATF, pero perfectamente compatibles. No sucede lo mismo con los infantes de Essex, que resultan más pequeñitos y combinarlos no es buena idea, pese a que tengan un equipamiento de lo más correcto.

Aquí están los legionarios de Old Glory, pintados como los Lanciarii, quienes junto a los Mattiaci sucumbieron en Adrianópolis:
Lanciarii 1

lanciarii 2

Os pongo esta foto para que se vea la compatibilidad de ambas marcas. ¡¡Ya van cuatro legiones, esto marcha!!
Legiones

En estos momentos, estoy pintando dos unidades de caballería media de Essex (bastante correctas las minis), varios oficiales y una placa de comandante en jefe. Pese a que no la tengo aún acabada, no puedo más que mostraros cómo va. Creo que se me quedará un Juliano de lo más interesante...
juliano

Así que en estas estamos. Voy a ver si estos primeros meses les pego un meneo a los romanos tardíos y los godos (que habrá que liarse a pintar), ya que me gustaría poder hacer la Batalla de Estrasburgo para antes del verano. Menos mal que cuento con mi amiguete Jose, que también está pintando alguna cosilla...

Por otro lado, se ve que me he portado bien este año y los Reyes me han abrumado a regalos:
almansa

Un librico para mantenerse al tanto de la Batalla de Almansa. Muuuuy interesante...
Azincourt

Otro librico:Azincourt. El maestro de las descripciones de batallas Bernard Cornwell nos llevará a la Guerra de los Cien Años. ¡¡¡Por Dios, que no me pique también el gusanillo!!!
Generation Kill

Generation Kill: la miniserie de la Guerra de Irak. ¡¡Para que Ambush Alley no decaiga!!
casa

bunker

¡¡Toma ya!! Tampoco podremos despistarnos de la II Guerra Mundial, que lo de la escenografía ya va también...
Madre mía, entre lectura y pintura, aquí tengo faena pá tó el año.

Por cierto, año nuevo, imagen nueva. La verdad es que estaba un pelín cansado de la imagen anterior del blog y la verdad, no tenía mucha gana de trastear con el código para modificar cosas, así que he adaptado una plantilla bastante chula, añadiéndole una cabecera con alguna de mis creaciones. Espero que os guste...