
En esta ocasión, y como viene siendo costumbre cada vez que jugamos este período, me toco el bando carlista, con lo cual la cosa se ponía interesante.
En esta batalla, los liberales intentaron cruzar el río Galindo por el puente frente a Luchana y por medio de barcazas en otros puntos para socorrer a los bilbainos, en una dura batalla que acabó con victoria para los cristinos, dando los carlistas por finalizado el cerco a Bilbao.En nuestro caso, la situación se presentaba igualmente complicada para el bando carlista, que veía como las primeras iniciativas correspondían a los cristinos, quienes comenzaban a cruzar el Galindo por las barcazas y el puente.

Así, comenzó el primer embite de los cristinos contra nuestro flanco derecho, mientras que nosotros íbamos tomando posiciones en el centro e izquierda. Pese al ímpetu puesto en este primer combate, la suerte adversa quiso que fracasara en toda su envergadura. Pese al empeño que el jugador cristino puso en intentar superar al carlista, no hubo forma de conseguir abrir brecha en nuestro flanco derecho, que cada vez se hacía más fuerte.
En el centro, y ante los adversos resultados del primer contingente, la situación se ralentizó, surgiendo una sombra de indecisión y desconcierto entre los cristinos, que permitió que se creciera nuestro centro mientras se desmoronaba su flanco izquierdo. Mientras tanto, en mi zona, las tropas liberales se sentían indecisas entre atacar mis posiciones o desplazarse hacia el centro, en apoyo de sus compañeros. Opté por fingir un ataque por unos sembrados frente a la colina que ocupaba, mientras que con un batallón, el mejor del que disponía, me posicionaba en apoyo de la caballería, que se había desplazado en amenaza al centro liberal.

Por otro lado, y viendo las dificultades en el centro y flanco, los liberales intentaron atacar mi flanco, quizá con el objetivo de eliminar una de las amenazas y concentrarse en el resto, pero tampoco tuvieron el éxito esperado, además de resultar una tardía maniobra.
Con todo ello, la victoria se decantó hacia nuestro bando, en una batalla que prometía ser cruda y difícil para nosotros y que se transformó en una descoordinada ofensiva cristina que nos puso el triunfo a la mano.

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