
Bueno, bueno. Tras un intermedio, volvemos a ofrecer los informes de nuestras batallas. Ahora que parece que las cosas vuelven a su sitio, es hora de relatar cómo se desarrolló el último encuentro en nuestro club. Como bien explicó mi compañero Manuel en el anterior post, en esta ocasión hemos tenido el placer de recrear una batalla realmente complicada, Dirrachium, en la que César se las vio un tanto apuradas.
Para la ocasión, los bandos se dispusieron del modo siguiente:
Por parte de los cesarianos estaban tan solo Juan, Manolo y Vicente (nuestro nuevo socio) mientras que en José Luis recayó el papel del divo Iulio. Con inferioridad numérica, pero con legiones veteranas se les presentaba el reto de hacer frente a un ataque de los pompeyanos, quienes contábamos con mayor número de tropas, aunque eso si, de dudosa calidad.
En el bando pompeyano estábamos Frank, Jose, Javi, Vicente, José Antonio y yo mismo, ostentando el rol de Pompeyo.
Pues bien, tras saber los papeles de cada uno, estuve toda la semana pensando acerca de cómo llevar la batalla a cabo. Finalmente, decidí las siguientes órdenes:

En primer lugar, saldría yo del campamento con una de las legiones veteranas, en dirección al centro del campo de batalla. A la vez que efectuaba la maniobra, Vicente, con otra de las legiones veteranas se debía encaminar sin demora alguna a tomar posiciones dentro del contravallum construido por los cesarianos, para subir después, si no había resistencia, a apoyarme en mi despliegue en mi flanco derecho. Mientras tanto, tropas de infantería de marina, al mando de José Antonio, habían desembarcado en la costa, en el extremo inferior derecho del campo de batalla, con órdenes de bordear el vallado cesariano y hostigar a las posibles tropas que fuera encontrándose a su paso.
Una vez hubiésemos sacado las primeras tropas del campamento, le tocaba el turno a Frank y a Javi, que irían saliendo por la puerta más al norte, para ir tomando posiciones, Frank a mi izquierda y Javi hacia el bosque más cercano. Tras ellos, saldrían Jose y José Antonio, con sendas legiones recién reclutadas, con la misión de proteger el flanco izquierdo de Frank.
Aquí podemos ver el éxtasis de mi amigo Frank al salir del campamento. Al parecer, estaban demasiado apretados ahí dentro...

Poco a poco, las posiciones iban determinando dónde estaría lo crucial de la batalla, y en consecuencia, César desplegaba sus legiones...

Y poco a poco, los movimientos nos iban acercando a lo que parecía iba a ser el punto de conflicto, en el que los legionarios más veteranos de Pompeyo chocarían sus escudos con los cesarianos. En este caso, parecía que tendría que empeñar mis esfuerzos en provocar una brecha en la línea de legionarios frente a mi, mientras que Frank tendría que apoyarme en mi flanco izquierdo, tarea que realizó muy dignamente, aguantando un feroz castigo por parte de los legionarios acaudillados por el mismísimo Julio César. Mi único recelo era que mi flanco derecho quedaría finalmente al descubierto, ya que las tropas de Vicente, si bien habían tomado sin resistencia las posiciones cesarianas, no habían tenido tiempo de subir a tiempo para cubrirme, con lo cual tendría que atacar y vigilar ese flanco.

Mientras esto ocurría, en el extremo izquierdo del campo de batalla, las tropas de reclutas trataban de detener a los cesarianos que intentaban avanzar por ahí, con variado resultado, ahora avanzando, luego retrocediendo, obligados en muchas ocasiones por su falta de veteranía.
Así, la primera tentativa de lucha se saldaba con un retroceso de los pompeyanos, aunque pronto recuperaríamos las posiciones, volviendo a ofrecer pelea sin tregua. Había que arriesgar, al igual que lo estaban haciendo (y muy bien, a mi parecer) los cesarianos, ya que el apoyo de Frank se veía duramente minado por los continuos ataques de José Luis, con lo que me obligaba a un nuevo ataque sobre las tropas comandadas por Manolo, que esta vez si tuvo éxito.
Sin embargo, la presencia del divo Iulio tenía un efecto demoledor, y sus tropas comenzaban a mascar los higadillos a los legionarios de Frank, que tenían que retirarse, muy castigados.

La dureza de los combates entre Manolo y yo era constante. Ataques y contraataques se sucedían, inclinando la balanza ora para un lado ora para el otro, hasta que, llegados a un punto en el que el número de bajas sufrido superaba la capacidad de resistencia de nuestras tropas, Manuel, como árbitro, decidió dar por finalizada la batalla, otorgando la victoria (reñida pero merecida) al bando cesariano.
En fin, ¿qué puedo decir de esta batalla? El escenario estuvo muy bien llevado por Manuel. Se trataba de un escenario un tanto complicado, pero salió muy bien.
Las tropas estuvieron en su sitio, creo que el plan era cuanto menos aceptable: las tropas más débiles guardando el flanco por donde esperaba menos actividad, como sucedió. Las mejores al centro y derecha, para golpear fuerte en un punto. Una vez más me enorgullezco de tener por compañero a mi amigo Frank, que supo cubrirme muy bien el flanco, mientras yo luchaba a la desesperada con Manolo para causarle bajas antes de que ellos nos las hicieran a nosotros, procurando aprovechan el modificador de primera carga y apoyos.
No obstante, pienso que la Dea Fortuna tiene una bella cara, pero un feo culo, y en esta ocasión no dejó de mostrarme este último, ya que se me hizo muy cuesta arriba no poder conseguir más que dos tiradas de iniciativa en toda la partida. Mis compañeros tampoco tuvieron mejor suerte (¡Dioses!, ¡Salieron cinco unos seguidos!). Pero pese a no tener la suerte de cara, continuamos con ello tenazmente.
Fueron ocho horas de intensa batalla, en la que ningún bando dio por perdida la batalla en ningún momento. Una buena batalla, si Señor. ¡Dura batalla, a fe mía!
Esperemos que la próxima sea menos intensa. ¡¡Yo acabé muerto!!
Comentarios
Sobre las iniciativas. Alguna vez hubiera preferido perderla para conseguir dos turnos seguidos, pero disponer de un +2 al dado puede ser crucial.
Sobre los combates. En mi caso eran riesgos calculados. Sin contar apoyos disponia de un +2 por factor de combate, +1 por primera carga, +1 por B y +2 por Julio. Total un +6. Esto me permitia atacar formaciones con apoyo y general enemigo con un +3 como sufrio mi querido Frank al perder el tribuno.
Creo que en dos meses me toca a mi preparar. Mi proyecto es Arapiles. Pero necesito que den un paso al frente los jugadores que quieren hacer de Wellintong y Marmont. Espero vuestras noticias.
También es cierto que lo prolongado de la batalla produjo resultados adversos y beneficiosos a los dos bandos (¡¡fue genial el momento Bob Esponja!!) pero, sinceramente, me agarra una inmensa rabia cuando un plan se va al garete como consecuencia de tiradas tan adversas. No conseguí sacar iniciativas y mis tiradas fueron descorazonadoramente bajas cuando más falta me hacía. En fin, C'est la viè.
Del mismo modo, coincido contigo en que la batalla se desarrolló en un clima muy adecuado, sobre todo teniendo en cuenta la extensa duración. ¡¡Eso está bien!!
Sigo esperando a ver si alguien se anima a ser Wellington o Marmont. No, no puede ser la misma persona los dos.
Estoy escribiendo una entrada algo más larga explicando el punto de vista de Júpiter tonante sobre la batalla, así que aquí voy a dejar un breve comentario.
Agradezco los elogios y felicito a todos por el buen comportamiento. No me esperaba para nada que fuera a durar las ocho horas que duró. 24 turnos, y yo había calculado que en el 16 terminabamos.
Y ciertamente el momento Bob Esponja fue divertidísimo.