30 de noviembre de 2007

Hacia Italia


Mi nombre es Filocles. Soy griego de origen, aunque criado en el barrio de Megara, de la ciudad de Kart-Hadtha, a la que los romanos llaman en su rígido latín Cartago. He pasado toda mi infancia y pubertad en los arrabales del cothon , viendo a nuestro barcos mercantes entrar y salir constantemente. Sin embargo también he sido testigo de la decadencia de nuestra flota militar, desarbolada practicamente desde nuestro primer enfrentamiento con los romanos. Ahora, en manos de incapaces almirantes, es incapaz de mantener un control sobre las rutas comerciales, las cuales se han tornado inseguras y arriesgadas.

Mi relación con la familia de los Barca viene de antiguo. Mi familia siempre ha estado vinculada a ellos desde que mis abuelos se afincaron aquí y, aunque considerados metecos, extranjeros, siempre hemos tenido gran amistad. Mi padre, banquero, les aconsejaba y administraba en gran parte de sus negocios y es por ello que ahora yo me encuentre aquí, en Iberia, cerca del río Hiberus, con el ejército de Asdrúbal Barca, el hermano de Aníbal. Asdrúbal y yo crecimos juntos y, cuando comenzaron las hostilidades nuevamente con los romanos, no dudé en acompañar a mis amigos hacia la guerra, para narrar sus campañas en tierras hispanas e italianas.

De este modo, y si los dioses me permiten conservar la vida tras el combate, me dispongo a narraros el enfrentamiento que tendrá lugar en tierras de los iberos entre el ejército de Asdrúbal Barca, compuesto por lo más selecto de las tropas cartaginesas junto a mercenarios iberos, celtíberos, baleares y numidas, y las legiones de Publio y Cneo Cornelio Escipión, los notables romanos que pretenden poner fin al intento de mi compañero de batalla Asdrúbal de tomar la misma ruta que su hermano Aníbal y socorrerle en la península itálica.

Por ahora, no me queda más que afilar mi xiphos y pulir mi hoplon, mientras contemplo al multilingüe ejército de Asdrúbal: morenos cartagineses, de semítico semblante, con sus lanzas y escudos pintados con motivos esquemáticos de la diosa protectora, estrellas o caballos, con sus corazas de lino blanco y sus cascos tracios; los numidas, oscuros, ligeros, armados sólo con sus jabalinas y sus escudos de madera o mimbre, cuidando a los caballos que mañana les conducirán a la batalla; o los adustos iberos, de diversos pueblos y etnias, gente dura y peligrosa, fuertemente armados, guerreros fiables y espina dorsal de nuestro singular ejército.
Sólo ruego a mis veleidosos dioses que me permitan continuar con vida tras la batalla de mañana para narrar las gestas de los bárquidas.

Que Tanit y Zeus sean con vosotros

Filocles de Kart-Hadtha

28 de noviembre de 2007

Paisaje antes de la batalla


Al legislador Marco Longino, de su sobrino Quinto, centurión de la Legión.

Querido tío, llevamos siete días acampados cerca del río Iberus. Nuestro ejército bloquea el paso de los odiados y temidos cartagineses. Es extraña la forma que ha tenido nuestro general, el valiente Escipión, de imitar a nuestro mortal enemigo. Ha traído la guerra a su casa de la misma forma que Anibal la llevó a la nuestra.

Lo que he visto de Hispania me recuerda a nuestra sagrada tierra romana. También hay sol, olivos y bellas mujeres. Creo que puede ser un buen sitio para establecernos una vez hayamos expulsado a Cartago de estas tierras. El ejército cartaginés está acampado frente a nosotros. Junto a ellos han traído a sus elefantes. Creen que pueden usarlos como hicieron en la triste jornada de Trebia. De manera similar a nosotros, también ellos están acompañados de diversas tribus hispanas, principalmente carpetanos y turdetanos. Los nuestros son eretanos de los alrededores de Sagunto. Aunque tienen muy fresco el odio a los cartagineses por las pasadas ofensas, nuestro oro les ha animado mucho más para la lucha.

Quizás lo más preocupante sea la caballería cartaginesa pues es más numerosa que la nuestray son muy eficientes en el combate. Aunque yo creo que Asdrubal confía más en el poder de las lanzas de su infantería mercenaria. Pero les demostraremos que se equivocan. Esta vez las gladios romanas prevaleceran.

Ave

26 de noviembre de 2007

Cartagineses

He terminado de pintar una unidad de lanceros cartagineses "de pura cepa" para la batalla del sábado. Son del tipo de lancero que me gusta a mí, con equipamiento clásico: casco tracio, corada de lino y hoplon. La miniatura es de Corvus Belli (aún sigo sin entender por qué no han hecho una gama de romanos republicanos de la misma época, para combinar contra los cartagineses).

También le he pegado un repasillo a la caballería cartaginesa, para refrescarla y dejarla lista para la batalla.
¡¡Estoy deseando ver cómo se comportan en combate!!

23 de noviembre de 2007

Cara a cara en el Hiberus

Falta una semana para nuestra batalla de Hibera.
Está casi todo dispuesto. Los órdenes de batalla ya están en manos de los jugadores, que conocen con que tipo de tropas cuentan. Estoy ultimando algunas cosillas de última hora, como acabar de pintar unos cuantos cartagineses que quiero poner en la batalla, un par de elefantes o rematar el campamento que estoy construyendo. En fin, flecos que hay que recortar. Sin embargo, he de decir que, siendo esta la primera batalla en la que ejerzo de árbitro y sobre la cual he estado investigando bastante, me gustaría que mis compañeros se divirtieran y sobre todo que aprendiesen también algo sobre este período, para mi harto interesante.
El planteamiento de la batalla es bastante sencillo e igualado por ambos bandos, cada uno con sus características que los hace especiales, como por ejemplo, la supremacía en caballería cartaginesa o la potencia de los entrenados infantes romanos.
Sin embargo, me ha corroído el gusanillo de la investigación, ya que gracias al planteamiento de esta batalla he encontrado una serie de datos acerca del ejército cartaginés muy interesantes, que quizá replantee para futuras batallas.
El tema de los iberos ya lo he resuelto. Me queda la cuestión de los cartagineses, que generalmente se asocian en diversos reglamentos al prototipo de lancero. Para esta batalla los voy a considerar de esta categoría, quizá con una idea de reminiscencias hoplíticas tardías, un infante armado con escudo redondo y lanza, ya que aún no he conseguido localizar con mayor exactitud lo que estoy buscando. Sin embargo, queda para una próxima batalla el plantear el ejército cartaginés como un ejército de corte helenístico, armado con falangitas con picas, que poco a poco y debido al conflicto con Roma, va adquiriendo un sistema de combate similar al romano.
Tras la batalla de Cannas (216 a.C), el ejército cartaginés se rearma con material romano capturado, adoptando una forma de combatir diferente a lo que hasta el momento tenían por costumbre, excepción hecha parece ser de los mercenarios ibéricos, más familiarizados con este tipo de combate. Así pues, para próximos enfrentamientos, me propondré investigar este asunto, ya que me gustaría reproducir con la mayor fidelidad posible a los cartagineses, que para mi siempre tendrán el encanto del gallardo y sufrido perdedor como los sudistas de la guerra de la Secesión Americana o la Wermacht de la Segunda Guerra Mundial, ejércitos sobre los cuales muchos de los que habitualmente jugamos a juegos de miniaturas miramos con especial cariño.
Nos vemos en los llanos de HIBERA.

20 de noviembre de 2007

Hibera 216 a.C

La proxima batalla que llevaremos a cabo será HIBERA (216 a.C), que enfrentó a las tropas de Asdrúbal Barca a los romanos de Publio Cornelio Escipión (padre del que luego se conocería como El Africano).
El ejército cartaginés se enfrenta al reto de derrotar a los romanos y correr en refuerzo de Aníbal en Italia. Asdrúbal cuenta con unas tropas de dispar origen, con veteranos cartagineses y libios junto a jinetes numidas, honderos baleares, elefantes y los duros mercenarios de las tribus ibéricas.
En el lado contrario, Escipión tiene a su cargo un ejército consular compuesto por dos legiones reforzadas y sus aliados latinos, junto a algunos mercenarios iberos que apuestan por la loba romana.
En un escenario sustancialmente igualado, la victoria o la derrota supondrá el afianzamiento de los romanos en la Península Ibérica o el paso de los cartagineses en auxilio de Aníbal, lo que podría dar un giro al conflicto que posteriormente se conocería como las "Guerras Púnicas...
Pronto sabremos el desenlace.

9 de noviembre de 2007

Iberos


Estamos preparando la próxima batalla del Club y, en esta ocasión, tenemos pensado que sea de antigüedad. Concretamente, estamos estudiando las posibilidades de una de las batallas del conflicto entre romanos y cartagineses por el control de la Península Ibérica. Hay varias en mente. Lo que sí es seguro es que, sea cual sea, la presencia de iberos y celtíberos estará garantizada.
Es por ello que me he puesto a indagar acerca del modo de combatir de nuestros ancestros, muy apreciados como mercenarios por Cartago y, posteriormente por los romanos. Tradicionalmente, se tiene la imagen de "guerrilleros", muy a la usanza de las partidas que acosaron a los franceses durante la Guerra de Independencia contra "Napoleón y sus muchachos". Sin embargo, tras documentarme bien con libros y artículos desempolvados de la carrera de Historia, he llegado a una serie de conclusiones:
a) Los pueblos ibéricos en absoluto eran infantería ligera o guerrilleros, si bien podían actuar como tales llegada la necesidad. Estaban en disposición de hacer frente a romanos y a quien se le presentase por delante. De ahí el aprecio y amplio uso que hacían los cartagineses de ellos como infantería media (o incluso como infantería pesada). La panoplia de nuestros guerreros integraba tanto armas arrojadizas (soliferrea) equiparables al pilum romano como armas cortas (espadas) y escudos grandes, parecidos al scutum romano, y
b) Es necesario revisar de cara a un escenario con este tipo de tropa, sus características, ya que habría que darles más cancha frente a los poderosos romanos. No estamos hablando de celtas, de los cuales los cartagineses recelaban bastante, dejándolos en la mayor parte de las ocasiones guardando el bagaje o en zonas no excesivamente comprometidas de la lucha. Estoy pensando cómo reflejar sus potencialidades. Pronto someteré al "juicio de los Senadores" (o sea, mis compañeros de batallas) del Club algunas peculiaridades de estas tropas, a ver que les parece.
La verdad, jugar a wargames también requiere estrujarse el coco, amigos, pero es la salsa del asunto, la investigación. Para quien quiera ver de qué hablamos, he puesto un enlace a la página de Fernando Quesada Sanz (http://www.ffil.uam.es/equus/warmas/index.htm), un especialista en la materia, en la sección de enlaces de antigüedad.
Hala, un saludete a todos.

2 de noviembre de 2007

Fotos de la batalla de Camposanto 1743

Aquí teneis unas cuantas fotos de la batalla de Camposanto:

Una panorámica con las líneas españolas a la derecha y las austríacas a la izquierda. Al centro superior, una ciénaga que impedía el paso a las caballerías de ambos bandos. Todo estaba listo para comenzar.

"Ya se acerca el enemigo. No se que sucederá. Parece ser que estamos igualados, pero el desenlace de este absurdo conflicto pasa por las balas y bayonetas de nuestros mosquetes."
Gaspar Leciñena.Teniente del regimiento Asturias.

Las líneas austríacas y españolas comienzan el disparo de mosquetería en el centro de la batalla, a muy escasa distancia entre ambas. Comienza el intento de ruptura español por el centro, el cual no se conseguiría y acabaría en una retirada hacia Camposanto.









La presión de la mosquetería austríaca comienza a hacerse excesiva para las castigadas tropas españolas, que comienzan a verse desbordadas.






Al flanco derecho de los españoles, el enfrentamiento entre las dos caballerías es descomunal. La refriega entre ambas amenaza con flanquear a uno de los dos bandos. Finalmente, la victoria se decantón por los austríacos.